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23 abril 2008

Dogmas, fundamentalismos ideológicos, fanatismo, fascismo e intolerancia: EL TERRITORIO DE LO CRUEL

(Fragmento extraido del Ensayo: Los lenguajes de la crueldad. Yolliztli Ruiz.)
Para leer todo el ensayo visitar http://yolliztli.blogspot.com


ENSAYO:
Los lenguajes de la crueldad
capitulo V

Dogmas, fundamentalismos ideológicos, fanatismo, fascismo e intolerancia: EL TERRITORIO DE LO CRUEL

Pensando en la actualidad, el rencor y el enojo extremo que consumen hoy día nuestra visión de las cosas nublando nuestras conciencias, llenando de intolerancia toda dinámica ajena a lo que entendemos como bien en nuestra idea individual del orden de las cosas. Así, nos encontramos incursionando en el territorio de lo cruel.

Hoy en día basta abrir los ojos para ver ejemplificado de las formas mas cotidianas todo en lo que a crueldad se refiere. La mass media bombardeándote día a día con las últimas nuevas en imágenes de extrema violencia abanderadas por el título de –“estos son los mas resientes atentados terroristas”-, justificando de formas absurdas el desencadenamiento de la violencia de una nación repleta de humanos, hacia otra también poblada por humanos. Los terroristas no pueden comprender la humanidad de los humanos a los que matan.

A lo largo de la historia del hombre se han desencadenado diferentes periodos de destrucción masiva, guerras o políticas guerreadas que han llevado a la inconformidad de unos y el deseo de más poder de los otros, todas con implicaciones dogmáticas en lo que podría denominarse sus diferentes facetas: Fascismo similar al Fundamentalismo por su nacionalismo exacerbado hijo bastardo de un pensamiento dogmático que permite las mas diversas formas de sincretismo a riesgo de tener que salir del dogma al territorio de las transformaciones concientes y razonadas.

El tradicionalismo aferrándose al dogma condenando lo que se vuelve su paradoja: por un lado el rechazo a la modernidad y por el otro, valiéndose de esta para mantenerse impuesta a las estructuras sociales. El irracionalismo, el culto de la acción por la acción misma similar a las devastantes consecuencias de la imposición absoluta de la voluntad de vida salvo por la conciencia del acto, el juicio crítico que esta última comprende. La intolerancia, el racismo y la xenofobia, todas fruto de pensamientos dogmáticos.

La diferencia no es un crimen, sino cualidad y herramienta indispensable para todos los procesos y transformaciones que la humanidad tiene y requiere. Todas las nuevas propuestas ideológicas, tecnológicas, y demás, radican en la existencia de lo otro, del sinnúmero de posibilidades de relaciones que puedes encontrar entre los objetos. La diferencia es esencial para la supervivencia humana.

"…el desencadenamiento sin límites de la violencia a nivel planetario ha culminado en un ciclo infernal, en el que el maniqueísmo alimenta la violencia; violencia que, a su vez, alimenta el maniqueísmo. El fanatismo alimenta la violencia que alimenta el fanatismo. No podemos caer nosotros y nuestro odio a la violencia en un maniqueísmo simétrico al maniqueísmo que nosotros rechazamos. En la situación planetaria actual, no basta la represión militar o policial, se necesita una política para la gigantesca parte de la humanidad que vive en condiciones de subordinación y humillación. Debemos pensar en preparar, siguiendo las ideas de Gandhi, una -política no violenta-. Ésta es la tarea de nuestro siglo..."

El mundo experimenta lo-cruel, el mundo humano experimenta la gravedad infinita Dogma en el núcleo de su esencia. El mundo humano está colapsando en la destrucción absoluta de su personalidad viajando a pasos agigantados al hoyo negro de su autodestrucción.

de este lado al otro...
Yolliztli Ruiz al habla...

02 abril 2008

Pero qué es eso del género?


Pero qué es eso del GÉNERO?

Acuñado a princípios de los años setenta en el contexto estadounidense, se trata de un concepto que facilitó a las mujeres separarse del discurso de que la verdad de la persona estribaba en su anatomía, en su sexo biológico.

Con el tiempo y especialmente tras el impacto de las teorías de Michel Foucault sobre la sexualidad, de los feminismos construccionistas y de la teoría queer, se afirma que no existe ninguna verdad y/o autenticidad absoluta en el individuo. Y que desde luego las personas no nacen hombres y mujeres, sino que se convierten en tales en el proceso de aprendizaje y de socialización, de lo que se infiere que la genética y la anatomía son realidades que no suponen un destino indefectible, ya que se pueden sufrir modificaciónes y cambios.

Joan W. Scott definió el género como un “elemento constitutivo de las relaciones sociales basado en las diferencias percibidas entre los sexos”. Diferencias que no son naturales, si no que obedecen a construcciones y paradigmas sociales; de ahi que sea importante establecer una línea divisoria entre género y sexo. Este segundo término tiene sus raíces en la biología y divide a la especie humana, en función de los genitales, en varones y mujeres. En cambio, género se usa para referirse al conjunto de valores, roles, comportamientos, actitudes y expectativas que cada cultura diseña y elabora adjudicandolos a varones y mujeres en función de haber nacido con un sexo u otro. De lo anterior se deduce la elaboración, a lo largo de los tiempos, de la feminidad y de la masculinidad como géneros antitéticos que no deben mezclarse. Así, a la primera se le asocian conceptos como los de dulzura, emoción, sentimiento, pasividad, entre un largo etcétera, y a la masculinidad, los de autoridad, disciplina, control, razón y demás. Es sabido que esta retahíla de valores no es neutral ni inocente, sino que se ha edificado mediante un sinfín de presiones y constreñimientos sociales, culturales, religiosos, médicos..., con los que se trata de impedir los que sí tiene lugar en la realidad más a menudo de los que la ortodoxia y la moralidad hegemónicas quisieran reconocer; es decir, que hay mujeres cuyo comportamiento y conductas podrían entrar de lleno en la definición convencional de masculinidad, y varones que se sienten más cómodos con los roles vinculados a la feminidad. Y también existe la variante en que valores y expresiones de ambas categorías confluyen en un mismo sujeto. Las combinaciones son muchas y muy diversas a pesar de la estricta regulación del proceso de socialización con que se adoctrina a los niños y niñas en todas y cada una de las esferas de la vida, desde la familia y la escuela hasta los medios de comunicación.

Por otro lado, está también el concepto de sexualidad, que se viene empleando para referirse a un conjunto de prácticas, a unas orientaciones (heterosexual, bisexual, homosexual), a unas formas de deseo y al sugerente territorio de las fantasías sexuales.

Y huelga decir en el orden establecido actual, trátese de países occidentales o de otros, impera el heteroxesismo, vocablo acuñado por Adrienne Rich.

Por dicho término, que a algunos desazona y enoja por sentirse aludidos, se entiende lo que es la evidencia misma: la conversión de la heterosexualidad en una orientación que excluye a las demás.

El culto y entronización alcanzados por la heterosexualidad es una obviedad dado su caracter omnipresente y apabullante. Únicamente las reivindicaciones de lesbianas y gays, al menos desde 1969, han permitido la creación de pequeños espacios en los que poder discrepar de la norma heterosexista.

En ese sentido, la aparición del pensamiento queer, hecho que tiene lugar a finales de los años ochenta, ha posibilitado tambi´én la crítica a las identidades fijas y unmayor acercamiento entre heterosexuales de ambos sexos, que difieren de lo establecido, y gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y transgénero.


Este documento fue extraido del libro: Arte y cuestiones de género de Vicente Aliaga, perteneciente a la colección Arte hoy. Ed. Nerea.

Atte: Yolliztli Ruiz