22 agosto 2012

.::CINE Y SEXO. La mirada femenina.


NOTA EXTRAIDA DE:
http://www.eluniversal.com.mx/notas/865380.html

Para seguirle la pista al festival, ahi va una de las notas del comienzo en el DF del festival.

.::PRESENTAN CICLO DE CINE SOBRE MUJERES Y SEXO. Se trata de una visión femenina del cine porno contemporáneo
Con el interés de dar a conocer la visión femenina del cine porno contemporáneo, el Colectivo Ensamble Húmedo presenta el ciclo "Cine y Sexo. La mirada femenina" , el cual arranca este lunes con la exhibición de los cortometrajes "Headshot" y "Matinée" , de Jennifer Lyon Bell; así como "Share" y "Sisterhood" , de Marit Östberg.
En conferencia de prensa, realizada hoy en esta capital, la directora del ciclo, que se realizará a partir de hoy y hasta el 26 de agosto, Marianna Palerm, explicó que "la pornografía es un reflejo de la sociedad, de sus estructuras de poder, de sus temores, de sus deseos, de sus fantasías, de sus necesidades, de sus demonios" .
Abundó que la intención de esta pequeña muestra cinematográfica, es visibilizar la apropiación femenina del discurso pornográfico. Quienes hasta ahora habían sido el objeto pasivo pasan a ser los sujetos que deciden lo que ocurre en el set.
Destacó que además de la proyección de filmes, durante toda la semana se llevarán a cabo charlas con las directoras invitadas y cinco mesas de trabajo, en las que participarán filósofos, críticos culturales, abogados, escritores y demás especialistas que abordarán desde distintas visiones el papel del cine pornográfico.
En su oportunidad, la cineasta estadunidense Jennifer Lyon Bell explicó que su cortometraje "Headshot" es un homenaje al artista plástico y cineasta Andy Warhol y su video "Blowjob" , por lo que explicó "quise apegarme al trabajo de Warhol lo más posible, así que el cortometraje no es explícito, pero si habla de una relación íntima" .
La cineasta sueca Ingrid Ryberg, quien muestra su corto "Phone Fuck" , con el cual participó en la aclamada compilación "Dirty Diaries" en 2009, señaló que este trabajo habla de los cuerpos en la pornografía, "se trata de sexo fílmico con la conexión de los cuerpos sin que necesariamente las involucradas estén en un mismo espacio, es sexo a otro nivel" .
Además, Riberg presentará su libro "Imagining Safe Space: The Politics of Queer, Feminist and Lesbian Pornography" , será ponente en la mesa "Educación Sexual" , el 25 de agosto en la Sala Julio Bracho y llevará su "Dirty Diaries" al Cine foro de Universidad De Guadalajara.
Por su parte, la cineasta sueca Marit Östberg señaló que "el porno debería excitarte, hacerte desear no tener timidez, provocar el orgullo por tu propia sexualidad, bajo tus propias reglas" .
En esta ocasión, Marit compartirá con el público mexicano sus "Dirty Diaries", la antología por excelencia del postporno, con su corto "Authority" y "Sisterhood y Share", al respecto, destacó que su intención es mostrar que es posible que entre mujeres exista un sexo rudo y jugar con la dinámica del poder, la intimidad y el amor. tres directoras coincidieron que con el cine porno hecho por mujeres, el público experimenta cierto empoderamiento, además de estar muy interesado en saber cómo ocurre ese fenómeno, no sólo se trata de las películas sino todo el contexto en el que se desarrolla el poder del feminismo en el ámbito cinematográfico.
Además de estas directoras, también participan en " Cine y Sexo. La mirada femenina", las cineastas Erika Lust, Candida Royalle, Tristan Taormino y Liandra Dahl, quienes reivindican con su cine el derecho de las mujeres a explorar su placer y su imaginación erótica, el derecho al ver porno y disfrutarlo.
Las sedes del encuentro fílmico serán el Centro Cultural Universitario de la UNAM, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, el Laboratorio Arte Alameda, el Centro de Diseño, Cine y TV y el Teatro El Vicio, de esta capital. Para luego presentarse del 27 de agosto al 1 de septiembre en la ciudad de Guadalajara, Jalisco.



SALUDOS Y VAYAN AL CINE!!!!

21 agosto 2012

.::El cine porno y el caso de las cineastas mexicanas.

ARTICULO EXTRAIDO DEL BLOG:
http://yosiveocinemexicano.blogspot.com/

Vayan al cineforo de la UdeG a ver la muestra, será del 27 de agosto al 1 de septiembre.
Saludos yo








De acuerdo con Mariana Palerm Artís, creadora del colectivo Ensamble Húmedono sé ha encontrado en México a ninguna directora que esté haciendo cine porno. Esto con motivo de la primera Muestra Internacional de Directoras de Cine para Adultos: Cine y Sexo, la Mirada Femenina que se realizará en la ciudad de México y en Guadalajara.

“Las mujeres hemos tenido muy poca libertad para hablar de nuestra sexualidad, pienso que quizá sí haya alguna que esté haciendo porno y no se sepa abiertamente. Esperamos que ahora con la muestra aparezca y sepamos que sí hay”, explicó Palerm.

Mientras tanto, en el extranjero ya existen diversas cineastas aventuradas a explorar la pornografía desde diversas perspectivas, algunas desde una óptica política o de género y otras con una intención narrativa o estética. Este año son seis las directoras invitadas a México: las estadounidenses Candida Royalle, Jennifer Lyon Bell y Tristan Taormino, la inglesa Liandra Dahí y las suecas Marit Osterg e Ingrid Ryber.
Todas ellas presentarán sus trabajos fílmicos en nuestro país con el objetivo de hacer reflexionar a la sociedad al compartir la visión que tienen de este cine llamado post porno, relacionado íntimamente al activismo político-social en el que se busca criticar al porno desde dentro, sacar la pornografía de la clandestinidad y mostrar otros elementos de la sexualidad humana, que han sido olvidados por la pornografía común.  
También se busca revalorar el papel de la mujer en la pornografía a través de la exploración de técnicas cinematográficas. “Quienes habían sido el agente pasivo, pasan ahora a decidir lo que ocurre en el set, los roles cambian en el cine”, dijo Mariana Palerm. 

La muestra se realizará del 20 al 26 de agosto en la ciudad de México y tendrá como sede principal el la sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario, en Ciudad Universitaria, donde incluso habrá talleres con las directoras de cine; el resto de las sedes son el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, El Teatro Bar El Vicio y el Laboratorio Arte Alameda, mismas que serán sólo lugares de exhibición.


Cine y sexo, la mirada femenina también se presentará en Guadalajara  del 27 de agosto al 1 de septiembre en el CineForo de la  UDG con el objetivo de descentralizar la muestra. La programación completa puede ser consultada en la página de Ensamble Húmedo y/o consultar sus redes sociales: Facebook y Twitter.

15 agosto 2012

.::ESCENIFICACIÓN y enmascaramiento de la belleza femenina.


Fragmento del libro "Retratos" de Roland Kanz. Ed. Taschen.


::ESCENIFICACIÓN y enmascaramiento de la belleza femenina.


              Los retratos de mujeres tienen un significado propio, pues aquí no podía dejarse de lado nunca la belleza -como variante iconográfica del elogio de la mujer-. Sin embargo, las ideas que se tenían de la belleza variaron a lo largo de los siglos. En el siglo XIV, Petrarca expresó un gran elogio de la mujer en sus sonetos a Laura, con lo que el enaltecimiento de la belleza se convirtió en un tema literario fijo. Los retratos de mujeres del Renacimiento suelen encontrarse en este contexto. En primer lugar se empleó el perfil como tipo usual del retrato de mujeres; en los ejemplos tempranos, el perfil suele parecer aún muy esquemático y superficial; sin embargo, la marcada línea de la frente, la nariz, la boca, la barbilla y el cuello produce un perfil muy individual del carácter. El peinado, los adornos del cabello y las vestiduras  permiten identificar a las damas como personas de altura; la riqueza de los materiales se refleja en la que los porta (cómpárese por ejemplo Giovanna Tornabuoni de Ghirlandaio). 

Sobre todo Leonardo da Vinci (1452-1519) reflexionó sobre la posibilidad de plasmar la belleza; el reconocimiento que encontraría más tarde su retrato de la Mona Lisa es buena prueba de que durante mucho tiempo se mantuvo una cierta convención del gusto a la hora de pintar retratos de este tipo.


Rafael (1483-1520) aprendió en su juventud mucho de Leonardo, y también de su Mona Lisa, cuyo tipo estudió y perfeccionó. El retrato anónimo de una joven, que debido al velo que lleva se denomina La Velata, planteó muchas cuestiones en este contexto.
Rafael pintó el retrato con gran esfuerzo y sumo cuidado, lo que hizo pensar en la que mantenía una relación personal con la modelo. El velo -como en la Mona Lisa- hace referencia a una mujer casada. Quizá, también en el caso de La Velata de Rafael, el motivo para este retrato exclusivo y suntuoso fuera una boda. La dama se presenta de media figura, con un rico vestido, cuya tela ondeante rodea el torso. El velo alrededor de la cabeza le proporciona un contorno cerrado y enmarca su rostro, cuya belleza resulta de los trazos uniformes y simétricos. Se lleva la mano derecha al corazón, un gesto pensado para subrayar su gracia; según el ideal de su época, un alma bella significa una belleza llena de alma.


También Rembrant aprovechó de un modo brillante los vestidos y las joyas cuando comenzó, en 1633/34, el Retrato de Saskia van Uylenburgh, quizá con ocasión de que se casara con el pintor en 1634. Rembrant siguió trabajando en el cuadro, también después de la muerte de Saskia, ocurrida en 1642; probablemente, lo último que añadió fueron las joyas y la pluma del sombrero, lo que se interpretó como una alusión a la vida efímera. El retrato de Kassel, sin embargo se refiere a una época temprana: vemos una mujer joven, cuya belleza Rembrant consideraba -radiante-; para plasmarlo, iluminó su rostro con todo efecto. La luz brillante de Rembrant hace que Saskia salga de un fondo oscuro y llena todos los materiales ricos con reflejos y colores plenos. Llama la atención el vestido, pues Rembrant eligió unas vestiduras históricas del Renacimiento. Según muestran las imágenes tomadas con rayos X, Saskia sostenía originalmente un puñal, con lo que se habría presentado en el papel de Lucrecia, la hij del rey romano. Esto es lo que se denomina -criptorretrato-, es decir, un -retrato oculto-, con el objetivo de subrayar un mito, una alegoría o un episodio histórico. Tales -disfraces- se encuentran frecuentemente en el retrato de los siglos XVI a XVIII; probablemente, lo que interesaba a Rembrant era situar a su joven esposa en el papel de la hija del Rey, para escenificar una belleza principesca. Todo el esfuerzo pictórico se encuentra al servicio de su retrato, vuelto de perfil, cuya concentrada expresión se explica con los pensamientos de Lucrecia en torno al suicidio. Aunque no se supiera de qué dama se trata, se podría constatar inmediatamente que el pintor ha creado un retrato especialmente intenso y personal.

Con los comienzos de la modernidad, la problemática en torno a la belleza, la idealización y la similitud, el carácter y la esencia que se desarrolló a lo largo del siglo XIX, alcanzó una agudización que llegó a extremos límite en la escenificación de tipos femeninos. En el contexto de los ideales burgueses se habían desplazado los roles: en el fin de siècle se veneraban las bellezas mundanas o se favorecían las tipificaciones como la -mujer fatal- o bien -la mujer frágil-. Los pintores de la sociedad tenían un especial éxito en el retrato. John Singer Sargent (1856-1925), con la presentación de su Madame X en el Salón de París de 1884, consiguió una obra de arte y un comienzo de carrera plagado de escándalos. Era usual que los retratos de mujeres se expusieran sin nombre; pero todo el mundo sabía que en esta obra había plasmado a una de las mujeres más bellas y mundanas de París, Virginie Avegno Gautreau, una norteamericana casada con un banquero francés. Sargent pintó a la Gautreau de pie, apoyando afectadamente la mano derecha sobre la mesa, mientras que con la izquierda recoge el vestido. En el negro del vestido y los tirantes, finos y con perlas, subrayan el profundo escote y su noble palidez. La pequeña luna que lleva en el cabello la caracteriza como Diana, diosa de la Luna y diosa de la noche, acostumbrada a los salones de luz artificial de la elegante sociedad parisina. Su demostrativa distancia enseguida desató las malas lenguas, que se burlaron de esta -nueva Nefertiti-. La Gautreau culpó de ello al pintor, que a resultas de lo sucedido, abandonó París; sin embargo, el escándalo ayudó al artista, que se convirtió en un pintor de salón celebrado en el mundo anglosajón.

Con su Retrato de la bailarina Anita Berber, Otto Dix (1891-1969) proporciona un eco de -la mujer fatal- del mundo de la diversión; esta destacaba por sus escandalosos bailes que presentaban en las grandes ciudades de Europa después de la Primera Guerra Mundial y por el estilo de vida desenfrenado y sin tabúes. Dix conjuga magistralmente, en su retrato, las ganas de vivir y lo efímero de la vida, la belleza y la sombra de los excesos, en el maquillaje y el rojo atrayente del vestido. Es una desnudez vestida, con pliegues fluidos, con un escandalizador movimiento y una provocadora orgía de colores, que situa todos los signos eróticos en el límite hacia el precipicio. En Dix, el color se transmite en una libido encarnada en el sentido de Sigmund Freud; simboliza estimulo instintivo y descomposición en la tensión entre eros y muerte.





11 febrero 2012

.::STOP ACTA. Internet freedom


Stop ACTA & TPP: Tell your country's officials: NEVER use secretive trade agreements to meddle with the Internet. Our freedoms depend on it!
For European users, this form will email every MEP with a known email address.
Fight For The Future may contact you about future campaigns. We will never share your email with anyone. Privacy Policy

02 junio 2011

El triángulo negro invertido *

El triángulo negro invertido fue un símbolo nazi que se les imponía usar en el pecho a las mujeres que se consideraban un peligro para la sociedad ideal nazi, mujeres antisociales entre las que entraban las lesbianas, las prostitutas, feministas y en general las mujeres que no se apegaban al modelo de reproductora de la “raza pura” alemana.
Se les asignó el triangulo negro invertido a las lesbianas puesto que a diferencia de los hombres homosexuales, según los perpetradores del sistema Nacionalsocialista, “no era posible identificarlas”.
El estado militarizado nazi (como todo estado militarizado) estaba obsesionado con la sexualidad masculina e ignoraba casi totalmente a las lesbianas. Por tal razón y como sucedió a lo largo de la historia, los registros de lesbianas, en este caso, arrestadas y enviadas a los campos de concentración son nulos, no obstante, la omisión intencional del registro de lesbianas asesinadas en los campos de concentración no indica que no existieran. Tomemos el ejemplo de que una mujer que se resistiera a tener relaciones sexuales con algún oficial alemán era acusada de traición a la patria y mandada a encarcelar, era severamente torturada, vejada, obligada a pasar hambres hasta la inanición y finalmente asesinadas en los campos de concentración de Ravensbrück, (donde eran enviadas las mujeres) y Auschwitz.
En el siglo XX, cuando crece la lucha por los derechos de lesbianas y homosexuales, el triángulo negro invertido fue retomado como símbolo de la lucha y reivindicación de las lesbianas, a la par que el rosa para los hombres gay, aunque a últimas fechas ha sido más popularizado el uso del arcoíris para ambos casos.
En esta ocasión rescatamos y reafirmamos el triangulo negro invertido como símbolo de resistencia a la lesbofobia, no sólo a los asesinatos sino a la represión, al silenciamiento y a la invisibilización que hemos sufrido las lesbianas, mujeres que amamos a otras mujeres.

Laura Cruzher
* Escrito expuesto en la Jornada contra la Lesbo, Homo y transfobia. 21 de mayo 2011 en la Plaza Universidad, Guadalajara, México.

29 abril 2010

La relación esencial “lesbiana-feminista” *



El tema común que nos une en estas horas a todas las presentes es el del feminismo pero íntimamente ligado con la identidad lesbiana. La intención de mi parte y atendiendo a este objetivo principal de compartir el feminismo y lo que yo llamaría, su práctica, es el plantearles la manera en cómo a mí me ha tocado conocerlo, por qué vías he llegado a él y si lo he asimilado o no completamente o qué partes del feminismo he asimilado en mi vida diaria.
Atendiendo al programa del evento, en el momento en que doy lectura a este documento se habrán compartido ya las más importantes experiencias, las más determinadas por el tiempo, por la práctica ya continua, se habrán compartido concepciones claras y profundas sobre lo que es el feminismo y su práctica. Sin embargo me seguirá pareciendo útil compartir la manera en que una mujer joven, lesbiana, estudiante de Historia, ha llegado al feminismo.
El feminismo es una palabra que no existe en la vida cotidiana en el común de la gente, o si existe es en el imaginario como una simple actitud proporcionalmente contraria al machismo. (poniendo el ejemplo que he escuchado muy seguido cuando digo que soy feminista: “ser feminista es tan radical como ser machista, es lo mismo pero del otro lado, las mujeres quieren dominar al hombre”).

El primer acercamiento que tuve al tema de las mujeres—porque en ese momento sólo así lo identifiqué—sería en mi segundo año que cursaba en la carrera de la Licenciatura en Historia aquí en la Universidad de Guadalajara. Así que mi acercamiento ha sido eminentemente académico.
Y cuando apunto “académico” me parece importante recalcarlo ya que entonces mi manera de vivirlo ha sido a través de la manifestación y asimilación de ideas a veces sin total consonancia con la práctica.
En aquellas clases, en una materia llamada “Historia e interdisciplinariedad” lo que más recuerdo eran las discusiones intensas que se esgrimían entre mis compañeros que mayormente eran hombres de más de 30 años. Habíamos tres mujeres en ese mismo salón y una de ellas terminó por cambiarse de turno por no soportar los acosos de los compañeros.
Y aquellas discusiones en torno a la mujer, la invisibilidad, el dominio de un cierto tipo de hombre (porque negros, indígenas, homosexuales no entraban totalmente en ese grupo dominador) , empezaron a hastiar a los compañeros al punto de que uno increpó directamente a la maestra—que ese semestre era suplente del historiador que originalmente daba esa materia, de quien también era esposa—el por qué de tantas lecturas que hablaran sobre mujeres, y cuál era la relación de este tema con la interdisciplinariedad en la historia.
La maestra se encogió de hombros… el programa había sido elaborado por su esposo y el programa no se cambió para el resto del semestre, ella no tuvo que desgastarse por imponerlo, simplemente era un programa que había que cubrir. Los estudios antropológicos, de género, la historia de la sexualidad fueron los textos que más abundaron y esas clases de discusión se volvían un hervidero de discursos machistas y homófobos en tonos sutiles. Aunque para mí se volvía la razón principal y más apasionante de estar estudiando Historia.
Feminismo, patriarcado, psicoanálisis, tráfico de mujeres, género sociedad dicotómica, sistema sexo/género, fueron términos nuevos que iba asimilando a mi propio vocabulario, lecturas apasionantes que comencé a descubrir.
Saliendo de una de esas clases fue que también yo por primera vez le dije a alguien de ese espacio académico que soy lesbiana, inspirada, por supuesto, en las palabras escuchadas en clase que hacían evidente la invisibilidad, la parquedad con las que hasta ese momento se estuvo haciendo historia, una historia de bronce escrita por hombres sobre hombres, palabras en esa clase de cómo el enemigo era el sistema que imponía quiénes serían marcados como minorías.
“Rasgos generales de la historia del homoerotismo femenino” fue el título del primer trabajo que elaboré y que comenzaría a definir la búsqueda que hasta ahora no he dejado de hacer. La lectura de Juego de damas. Una aproximación histórica al homoerotismo femenino ** de Luz Sanfeliú, un ensayo del amor entre mujeres abarcando el siglo VI a de n. e. con los griegos y Safo de Lesbos hasta el siglo XX con los movimientos sociopolíticos de las lesbianas; fue el libro más inspirador, que hasta ese momento había leído y lo que finalmente me impulsó a seguir buscando y escribiendo sobre el amor entre mujeres.
A partir de ahí comenzó una “especialización” en mi carrera, mis estudios, los cuales, valga decir, eran lo más importante que hacía en ese momento de mi vida, ya que como lesbiana no comenzaba a vivirme plenamente ni tampoco me integraba a la vida laboral. Tareas, ensayos, monografías, todo lo que pudiera avenirme para obtener una historia que no había sido contada por nadie antes, la historia de las mujeres puesto que sobre lesbianas había que hacerlo sólo en algunas materias que lo permitían; se trataba de buscar y encontrar sobre algo que no había yo aprendido antes nunca o no por lo menos en lo que yo llevaba de vida, tenía 20 años.

Es posible decir que quizá, en un sentido no muy estricto del concepto de feminismo, desde siempre me viví como una niña que se resistía a amoldarse a los parámetros marcados. Como muchas otras mujeres en su infancia; nacida con genitales femeninos encontraba más divertido patear un balón, rodar carritos, trompos, armar navecitas para monos guerreros que arrullar o pasear un muñeco o cualquier juguete entrenador para las futuras madres-esposas.
Y como una primera referencia, para mí el feminismo es la resistencia que un ser humano nacido con genitales femeninos opone a lo que se le marca como correcto hacer por el simple hecho de haber nacido con esos genitales.

Luz Sanfeliú dice bien cuando titula su trabajo como una aproximación histórica al tema de las relaciones erótico-emocionales entre mujeres, y en ese mismo tono fue que yo misma abordé el tema del amor entre mujeres en la historia... lo abordé y lo entendí porque sabía que trabajar en una historia del silencio en ese momento, lo máximo que podía ofrecer era apenas una aproximación histórica a las manifestaciones erótico- emocionales y socio-políticas del amor entre mujeres.
Después, por una idea que había adquirido de la palabra “genero” en las anteriores lecturas, pude acertar a inscribirme a una materia optativa llamada “género e historia”. No creo que alguna de las estudiantes llegara sabiendo qué significaba el género… las estudiantes de letras llegaban pensando que género refería un estudio de los géneros literarios y las que teníamos una idea, pues era eso una noción vaga. Una mezcla de concepciones como feminismo, estudios de la mujer, estudios de género, familia, sexualidad…
Pues bien, en esta materia se afianzó la idea de la existencia de la desigualdad de los sexos, de la creación mayormente artificial de lo femenino y masculino a partir de las características sexuales secundarias y de reproducción; comencé a vislumbrar un poco más claro la diferencia entre feminismo, género, sexualidad, lesbianismo.
No es este escrito que ahora les leo un estudio especializado y concienzudo sobre el tema del feminismo porque me parece más importante hacer comentarios quizás en ratos sueltos y desordenados de lo que ha sido mi experiencia desde que me acerqué a las ideas feministas y de cómo se lleva este conjunto de ideas a la práctica, hecho este nodal que apenas estoy entendiendo.
Además siendo lesbiana sería poco específico hablar del puro feminismo, feminismo entendido como un movimiento socio-político, como corriente de pensamiento que busca desentrañar las causas y los mecanismos por los que se perpetúa el dominio de unos seres sobre otros sólo basado en sus diferencias sexuales y además con un afán manifiesto de borrar ese dominio; pues hablar como lesbiana es hablar desde otra posición diferente a las mujeres feministas heterosexuales que se siguen relacionando en varios niveles con los hombres, desde el emocional y sexual hasta el socio-político, lo que las hace tener que lidiar con algunas situaciones de dominio aún.
Es definitivo que si todas las mujeres fueran lesbianas el patriarcado desaparecería, es decir, el arma más poderosa que tendrían las mujeres para deshacerse del dominio de los hombres sería que todas fueran lesbianas y aunque parezca exagerado se trata de establecer simplemente un hecho lógico, de ahí el terror que el sistema puede tener de las lesbianas pues no se trata solamente de que esquivamos las estructuras existentes en la realidad sino que definiríamos incluso hasta la manera en que se reproduce la especie.
Tener genitales femeninos y ser mujer son hechos distintos y separados no una esencia dada e inamovible o lo que es igual, género como construcción social de la diferencia sexual.
Una no va por la vida pensándose como fulanita-mujer, yo fulanita mujer… una no debería ir por la vida pensándose fulanita-mujer, yo Laura-mujer palabras como ente indisoluble.
Y sin embargo, me surge una necesidad irrefrenable de nombrarme como mujer ante los demás, de marcar las diferencias donde debe haberlas.
Pero una en sí, no tendría porque llegar a tener que sentirse orgullosa de ser algo que no eligió como el hecho de nacer con genitales femeninos.
“Ser feminista es tan extremo como ser machista”, me repiten cuando digo que soy feminista y yo contesto exaltada que no hay comparación en absoluto. Y la exaltación marcada manifestada ante los discursos legitimadores de patriarcado y machismo, es un síntoma inequívoco de un feminismo incipiente en el espíritu.
¿Pero qué es pues el feminismo? Me preguntan cuando he afirmado solemnemente que se equivocan. Y agrego un discurso breve y muy socorrido en el discurso famoso politiquero, que no político, “es la búsqueda de las mujeres de saltar la brecha de la desigualdad”
—oh, yo pensé que las feministas trataban de dominar al hombre—comentan después.
Por eso el machismo es diferente al feminismo, porque el machismo se basa en el dominio sobre un sector que ha construido como mujer y como inferior y el feminismo busca desaparecer la manera en que está estructurado ese dominio de unos sobre otros en razón de su sexo—sigo argumentando, trayendo los discursos más accesibles a mi memoria.
Pero bien, antes, hace unos años yo no podía debatir esta afirmación de la correspondencia entre machismo y feminismo. Y antes yo no podía pensar en que ser lesbiana era una cosa buena o normal o simplemente un hecho incuestionable en algunas mujeres.
Así que el feminismo y luego la identidad lesbiana, han traído para mí en pocas palabras mi ubicación legítima en el mundo.
Y llegó a mí antes el feminismo porque es lo que primero se empezó a desarrollar, es sobre lo que hay más escrito, hablado y construido; más que el tema “mujeres que aman a otras mujeres”, siempre hay cosas que son más “objetivas”, dirían, y no tan “parciales”.
Desde que empecé a ser consciente de mi lesbianismo y al escuchar sobre feminismo he tenido la teoría de que fueron lesbianas las primeras que empezaron a cambiar o luchar o hacer notar las condiciones en rango inferior en las que habían sido ubicadas por el hecho de haber nacido con genitales femeninos.
En esta parte del camino me considero una lesbocentrista pero quien me escucha estas frases y también refiero aquella del lesbianismo como arma definitiva contra el patriarcado; simplemente me tacha de odia hombres.
Pero esto de creer que fueron lesbianas las primeras sufragistas y las primeras pensadoras del feminismo, es decir, que el feminismo tuvo su nacimiento en corazones y cabezas lesbianas, tiene su sustento, pues una lesbiana prescinde de la presencia del hombre en su imaginario, como objeto único y primordial de supervivencia, y como en su imaginario no está, en su diario vivir tampoco lo está… Pero esta ausencia del hombre como objeto primario de supervivencia choca de inmediato con la condición consignada de mujer. Así, este choque produce el descontento y posteriormente la lucha de estas mujeres en tratar de acomodar su realidad de manera correspondiente a sus deseos y pensamientos en donde el hombre no es el principal actor.
Si fueron lesbianas las primeras sufragistas no es algo que esté comprobado o que interese comprobar por ahora—el feminismo rechaza la relación esencial lesbiana-feminista apasionadamente puesto que “no es relevante para su lucha por la compensación y reivindicación de los derechos básicos humanos que les corresponden per se a las que poseen genitales femeninos. De consolación se permite la demarcación de un feminismo-lésbico para vaciar esas ideas de indispensabilidad entre lesbianismo y feminismo.

Todas estas son ideas lesbocentristas si así queremos llamarlas, que, al contrario de lo que se piensa, no nacen de la amargura y el dolor sino de la actividad sana de quererse divertir y yo, como lesbiana feminista en este momento de mi vida me divierto pensando en las utopías, en el orden de las cosas que cambiarían el actual orden de las cosas.
La genética ha logrado conjugar dos óvulos para que se fecunden y den vida a un nuevo ser vivo… “el inconveniente”, dicen los científicos de este experimento, es que no podrían nacer sino sólo mujeres. *** Para mí es divertido pensar en la posibilidad de la extinción de los seres con genitales masculinos.
Pero como he dicho hasta aquí, mi feminismo es eminentemente ideológico y mi lucha práctica consiste en emitir ideas a manera de palabras, sean escritas, sean habladas para transformar aunque sea un poco la percepción de mis interlocutores.
Yo lo entiendo de esta manera: mi amor por otras mujeres es mi vida diaria y son mis ideas o pensamiento; el feminismo es el instrumento que me ayuda a hacer posible la vivencia de esas ideas y esos deseos por otras mujeres. Sin el feminismo todas las lesbianas estarán constreñidas de alguna forma. Sin el lesbianismo, el feminismo no podrá entenderse y por tanto actuarse como es requerido.
El concepto de feminismo en mi cabeza a veces pierde delimitaciones precisas y creo que así ha sido desde que empecé a escuchar este término, se trata de una corriente de pensamiento, se trata de un movimiento social y político, es quizá ya una filosofía de vida que irónicamente está siempre al pendiente de las diferencias entre las personas, diferencias derivadas de sus genitales y su rol reproductor y diferencias que a su vez derivan en la detentación del poder de unos en lugar de otras.
Y creo que ahí está el punto principal de este punto de vista que ahora les presento, el feminismo sigue siendo para mí un concepto y una práctica con delimitaciones aún en construcción, el feminismo es algo que se está creando de tiempo en tiempo.
Mi camino de acercamiento al feminismo aún continúa más arduamente en el sendero investigativo, me integré de auxiliar de investigación a un Centro de Estudios de Género. Dónde el feminismo no es un acto político y no es el instrumento principal de búsqueda o acción. Con género se neutraliza la acción subversiva del feminismo pero aún así, el género sigue intentando desentrañar la preposición de que la diferencia sexual se traduzca en desigualdad, eso he venido aprendiendo en el espacio en que he llegado a vivir el tema de las mujeres.
Ahora estoy por titularme de la licenciatura en historia con una tesis titulada “Mujeres que amaron a otras mujeres. Nueva España, siglo XVII y XVIII. El tema de las mujeres se volvió mi objeto de estudio y mi especialización. Se ha vuelto mi pasión.
He llegado a este espacio de activismo lésbico por una necesidad personal y he tenido por fin, acercamiento la práctica política social desde el lesbianismo, un espacio donde mis ideas se pueden volver práctica.
Para mí ser lesbiana es la práctica que da sentido al feminismo, el lesbianismo es feminismo llevado a la práctica. Y para mí es esencial pues, esta relación esencial lesbianismo-feminismo.
Pero he descubierto que finalmente mi practica social y política está en mi modo de actuar ante todas las partes integrales de mi vida, el hecho de no tener relaciones erótico-sentimentales con un hombre me hace escapar de la heterosexualidad obligatoria, el hecho de enfocarme al estudio de las mujeres es patentar que el tema mismo es importante, que las mujeres son importantes y hacer y vivir de acuerdo a lo que te apasiona, a lo que te toca las fibras más íntimas es al final una legítima búsqueda de bienestar y un uso de la libertad, condiciones que le dan a la vida un sentido.

Laura Cruzher
Guadalajara, Jal. México.
23-abril-2010



* Texto presentado el 25 de abril en el Encuentro “El lesbofeminismo integrado a la transformación cotidiana”, organizado por el Colectivo Diversiless en Guadalajara, Jalisco. 24-25 abril 2010.

** Sanfeliú, Luz. Juego de damas. Aproximación histórica al homoerotismo femenino. España: Atenea/Universidad de Málaga, 1996.

*** “Lesbianas podrían tener hijos con dos óvulos” en:
http://www.sombras.cl/sitio/index.php?option=com_content&task=view&id=187&Itemid=1

"Más allá de la clonación" en:
http://www.biologia.edu.ar/reproduccion/clonacion.htm

17 noviembre 2009

Encuentro Fil 2009

Encuentro FIL 2009





Género, pobreza y migración
Ciudad Invitada: Los Ángeles, California
30 de noviembre y 1 de diciembre de 2009



Durante la década de los sesenta y setenta, se dieron pasos para asegurar algunas prestaciones sociales y reducir las desigualdades, sin embargo, cuatro décadas después los problemas son: desempleo, desigualdades y exclusión social.
La globalización que podría convertirse en una oportunidad, hoy se presenta como una amenaza ante un Estado que abandona cada vez más su papel de regulador del mercado. La precariedad laboral y desregulación del mismo, han obligado a implementar estrategias familiares, en donde las mujeres se incorporan al fenómeno de la migración como una salida a las múltiples crisis económicas que viven nuestros países.
En esta ocasión, nos interesa mirar a la migración desde la perspectiva de género, partiendo de que ésta, es una opción de las mujeres para mejorar sus niveles de ingreso y enviarlos a sus hogares y familias de origen, sin embargo, también puede reforzar estereotipos y la división sexual del trabajo, aunados a las dificultades para acceder a servicios de salud, educación o protección laboral, sobre todo, si se ven obstaculizadas por el idioma y el aislamiento, por ello, es importante mantener un enfoque que incluya los derechos humanos, la cultura y la igualdad.

30 de noviembre
Mesa 1
¿Tiene sexo la migración?
Ponentes:
Inauguración y Presentación del evento
Dra. Norma Chinchilla. Universidad del Sur de California, Long Beach.
Dra. Ivonne Vizcarra. UAEM
Dra. Patricia Arias. Universidad de Guadalajara
Dra. Ana María Tepichin. COLMEX
Modera: Ma. Candelaria Ochoa Avalos

1 de diciembre
Mesa 2
La migración ¿una alternativa contra la pobreza?


Dr. Enrique Ochoa. Universidad Estatal de California
Dr. Enrique Valencia. Universidad de Guadalajara
Mtra. Flérida Guzmán. FLACSO, México
Dra. Manuela Camus. Universidad de Guadalajara
Modera: Alejandra Hidalgo

Coordinan: Dra. Ma. Candelaria Ochoa Avalos y Mtro. Alfonso Hernández
Informes: Centro de Estudios de Género. Tel: 36132603
Correo:
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(No hay entrada a público en géneral esos días en la FIL porque son sólo para profesionales. Para obtener los boletos y gafette con el que se les permitirá el acceso, favor de acudir al CEG en Juan Manuel # 130. costo de c/ boleto 10 $)