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| Cuarta Marcha Lésbica, 21 de marzo 2009 |
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Notas periodisticas
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31 marzo 2009
De la lesbiandad y la 4ª Marcha Lésbica en D. F. 21 de marzo de 2009
—“¿por qué tanta pelea por ser reconocidos?, si ya son reconocidos y no son discriminados... en general. Los hombres como que llevan la mayor parte... pero ustedes no tanto.” Mi amiga se refería a las lesbianas.
Ante esta serie de preguntas, por algunos instantes una se encuentra desarmada, sin atinar a encontrar respuestas claras. Como un ataque, como una agresión, una sola puede llenarse de indignación y molestia. Comienzas a sentirte culpable, ese vértigo nauseabundo sentido como antaño, como ese fantasma que se acerca, que tanto te persiguió, antaño, cuando aceptar ser lesbiana todavía es aún en ti una tragedia interior.
El ataque no permite que contestes coherentemente, esbozas frases comunes que has escuchado antes por las activistas y te has repetido a ti misma para defenderte de ti y de tu homofobia internalizada. “Precisamente, no somos iguales, no somos homosexuales”; “hasta el momento los que encabezan las luchas son los hombres homosexuales. Las lesbianas deben buscar un lugar propio, no buscarlo, más bien formarlo. Debe haber equidad porque no somos iguales, "equidad" mas no igualdad.”
—El término homosexual se aplica en general... es del mismo sexo, ustedes son las que pelean una distinción”—repetía mi amiga—… en lugar de hacer argüende.. sin ofender.. deberían de presionar a los legisladores para que presentaran propuestas y cambiaran la ley.
—… también eso se hace, son trabajos conjuntos—contesté.
— lo único que se me hace mal de las marchas es que muchos se ridiculizan… los hombres luego se visten con cada cosa.
—y tienen derecho a hacerlo, la cosa es que los homosexuales que son "menos argüenderos" son unos cobardes y no se aparecen, no dan la cara—contesté ya frustrada por lo que sentí como un ataque.
Y toda esta discusión surgió al momento que le comenté a mi amiga sobre que estaba preparando mi viaje a la Ciudad de México para la 4ª Marcha Lésbica.
Por supuesto que este tipo de discusiones hace un buen rato que ya no hacen tanta mella en mí, salvo esos minutos de argumentaciones, mi vida la sigo viviendo como una mujer que ama a otras mujeres, satisfecha, con ánimo.
Y así, un viaje de siete horas para llegar a la ciudad de México, dormir unas horas para a las 12 de la tarde ayudar con la instalación del tapiz de aserrín titulado El árbol de la vida lésbica, coordinado por la artista Lilia Valencia.
A las 3 de la tarde nos dirigimos al Zócalo de la ciudad para comenzar con la lectura del documento central y pronunciamiento del Comité de la Marcha Lésbica (COMALa) por parte de la activista Yan María Castro:
Ante esta serie de preguntas, por algunos instantes una se encuentra desarmada, sin atinar a encontrar respuestas claras. Como un ataque, como una agresión, una sola puede llenarse de indignación y molestia. Comienzas a sentirte culpable, ese vértigo nauseabundo sentido como antaño, como ese fantasma que se acerca, que tanto te persiguió, antaño, cuando aceptar ser lesbiana todavía es aún en ti una tragedia interior.
El ataque no permite que contestes coherentemente, esbozas frases comunes que has escuchado antes por las activistas y te has repetido a ti misma para defenderte de ti y de tu homofobia internalizada. “Precisamente, no somos iguales, no somos homosexuales”; “hasta el momento los que encabezan las luchas son los hombres homosexuales. Las lesbianas deben buscar un lugar propio, no buscarlo, más bien formarlo. Debe haber equidad porque no somos iguales, "equidad" mas no igualdad.”
—El término homosexual se aplica en general... es del mismo sexo, ustedes son las que pelean una distinción”—repetía mi amiga—… en lugar de hacer argüende.. sin ofender.. deberían de presionar a los legisladores para que presentaran propuestas y cambiaran la ley.
—… también eso se hace, son trabajos conjuntos—contesté.
— lo único que se me hace mal de las marchas es que muchos se ridiculizan… los hombres luego se visten con cada cosa.
—y tienen derecho a hacerlo, la cosa es que los homosexuales que son "menos argüenderos" son unos cobardes y no se aparecen, no dan la cara—contesté ya frustrada por lo que sentí como un ataque.
Y toda esta discusión surgió al momento que le comenté a mi amiga sobre que estaba preparando mi viaje a la Ciudad de México para la 4ª Marcha Lésbica.
Por supuesto que este tipo de discusiones hace un buen rato que ya no hacen tanta mella en mí, salvo esos minutos de argumentaciones, mi vida la sigo viviendo como una mujer que ama a otras mujeres, satisfecha, con ánimo.
Y así, un viaje de siete horas para llegar a la ciudad de México, dormir unas horas para a las 12 de la tarde ayudar con la instalación del tapiz de aserrín titulado El árbol de la vida lésbica, coordinado por la artista Lilia Valencia.
A las 3 de la tarde nos dirigimos al Zócalo de la ciudad para comenzar con la lectura del documento central y pronunciamiento del Comité de la Marcha Lésbica (COMALa) por parte de la activista Yan María Castro:
· Las lesbianas hemos desobedecido el mandato de la heterosexualidad obligatoria, consigna del sistema patriarcal que ha servido para invisibilizarnos y aislarnos hasta desconocer nuestra autonomía sexual. Por ello nuestra presencia organizada en las calles es el acto de visibilidad más contundente en contra de la ideología patriarcal, ya que derrumbamos los prejuicios, el sexismo, la misoginia y la lesbofobia, manifestando públicamente el amor entre mujeres.
· La Marcha Lésbica mantiene el espíritu que dio origen a nuestros movimientos sociales, particularmente de feministas y lesbianas feministas, y nuestro justo reclamo por una maternidad libre y voluntaria, contra la violencia hacia las mujeres, por la libre autodeterminación sexual; demandas que de ninguna manera han sido resueltas, represión en contra nuestra que no ha disminuido, por el contrario se ha intensificado, ya que el discurso de la pseudo-inclusión e igualdad crea una realidad ficticia que confunde y repite la segregación, para mantener una vez más la practica de la doble discriminación, revestida ahora, con un disfraz de “equidad de género”, donde todo es falso, es mentira, es imposición y continúa así con la destrucción del cuerpo femenino para continuar forzándonos a ser iguales a ellos, a los hombres.
· Cuestionamos y criticamos la mercantilización de “lo gay”, ya que con su práctica consumista voraz, enajenan y confunden a la comunidad de mujeres lesbianas, presentando como opción el desarrollo de nuestra sexualidad con vergüenza, continuación de los roles sexuales y estereotipos de género, consumo del alcohol y drogas, comercio sexual, entre otros factores, que han generado la desmovilización, la falta de conciencia, propagando el individualismo y consumismo que se traducen en jugosas ganancias para grupos represores oligárquicos[…]
· La vida de las lesbianas no puede ser definida por el Estado como una Política Pública. El Estado, sólo debe ser el garante de los derechos humanos, respetando nuestra vida pública y privada.
· ¡Exigimos la despenalización del aborto en todo el territorio mexicano así como el libre acceso a métodos anticonceptivos!
· Para garantizar la salud de las mujeres demandamos la creación del Consejo Nacional de Lucha y Prevención del Cáncer Mamario y Cérvico Uterino, con sedes en los 31 estados.
· Solución real e inmediata a los feminicidios que ocurren en todo el país y en particular en Ciudad Juárez.
· La Sociedad de Convivencia no es ningún avance, demandamos derechos completos como lo gozan las personas heterosexuales: derecho al matrimonio, a la pensión y la seguridad social de las parejas del mismo sexo, a adquirir la nacionalidad mexicana en el caso de las parejas binacionales, a la adopción y libertad de tener y educar a nuestras hijas e hijos.(DOCUMENTO CENTRAL. PRONUNCIAMIENTOS Y DEMANDAS DE LA 4ª MARCHA LÉSBICA MÉXICO 2009.
Para ver completo el documento: http://marchalesbica.com/documento.html )
El contingente salió pasadas las 3 de la tarde. La marcha fue planteada sin la asistencia de carros alegóricos, partidos políticos u hombres a quienes insistentemente se les pidió respetar y aglutinarse al final si su intención era acompañar a las mujeres lesbianas en la marcha.
A veces una simplemente vive en el mundo de mujeres, yo como lesbiana, así, desde que inició el viaje de Guadalajara a D. F. no viví sino en el mundo de mujeres, de mujeres que aman a otras mujeres. Ese es mi mundo y así lo entendí y lo viví sin darme cuenta hasta que tuve que detenerme un poco para pensar en lo que había significado esta experiencia de la marcha lésbica.
Mujeres, mujeres, mujeres lindas, una no puede dejar de mirar la belleza de las mujeres, descubrir lesbianas lindas, descubrir lesbianas y lesbianas, eso fue en resumen la marcha: un descubrimiento de la esencia lesbiana.
Mujeres altas, delgadas, gorditas, bajitas, morenas, con cara bonita, vestidas casual, ninguna en vestido, muchas con pelo corto, muchas con pelo largo, muchas mujeres. Algunas que se confunden en su naturaleza masculina pero que develan una feminidad no forzada, acaso una feminidad más pura y auténtica, esa que no les permite trocarse simplemente en hombres.
Parejas de mujeres, besos entre mujeres constantes y en cada lugar, abrazos, mujeres caminando de la mano. En las banquetas personas mirando, tratando de interpretar de qué se trataba ahora esta marcha. Habían de ver alguna bandera del arcoíris de la diversidad, que no terminó de faltar, o alguna pancarta: “besé a una chica y me gustó”, “lesbianas, lesbianas, ¡estamos en todas partes! En la iglesias, en las escuelas, en las calles, EN LA MARCHA”, “Arriba y encima las lesbianas feministas”, “Por un cambio profundo en las relaciones con el mundo NUNCA MÁS UN MUNDO SIN NOSOTRAS”. Entonces comenzaban a entender que se trataba de lesbianas… y miraban y en ratos reían ante el coro “¡Pucha con pucha, lesbianas a la lucha!”, “¡no somos una, no somos cien, prensa vendida, cuéntanos bien!” “¡Felipe, escucha, tu esposa está con lucha!”, “¡si Sor Juana viviera con nosotros estuviera, si Safo viviera, de gusto se viniera!”
—Oye, sí son muchas—comentaba un hombre a otro en un cruce de calles frente al río de mujeres.
—Así es señor y las que faltan, las que no se atreven a salir, las que no pudieron venir—le contesta una mujer dentro del contingente.
— ¿Cómo cuántas son? — Le pregunta a la mujer.
— Cuéntele usted señor—Le responde contenta mientras seguía avanzando.
Me quedé un rato parada mirando el número de mujeres que no terminaba de pasar. Realmente fue algo emocionante mirar y mirar el río de mujeres que no llegaba a su final.
Arribamos a la explanada del monumento a la revolución casi siendo las 5 de la tarde. En el mitin volvió a escucharse el pronunciamiento de las organizaciones asistentes a la marcha. Cinco mil lesbianas según COMALa asistieron en total a la marcha.
Cabe apuntar las palabras de Karla Grajeda, coordinadora del Colectivo Diversiless quien mencionó la situación particular de Jalisco como cuna del conservadurismo y ultraderecha del PAN, además que exigió el derecho de formar familias de elección y con ello el inmediato regreso de Rosaicela a su casa con su tutora legal, Alondra, a quien hasta el momento se la arrebataron. Además repudió los continuos golpes que nos da el gobierno a la comunidad LGBT en Jalisco.
Mujeres y Cultura Subterránea, lesbianas del barrio, como ellas mismas se definen, declararon en voz de una de sus integrantes: “que bueno que venimos ahora más, a pesar de que nos han boicoteado toda la bola de feministas lesbianas que son de closet y que no quieren venir, no importa, estamos las que queremos estar porque nos gusta ser lesbianas y lo demás nos vale madre ¡gracias por estar aquí!”.
El grupo de hip-hop cubano Las Krudas mostró su calidad en composición de música folklórica cubana y hip-hop. Por último Rocío Jaramillo cantó como lesbiana para lesbianas.
La fiesta que siguió en el Salón Arriba mi Sinaloa, esa me la reservo, sólo diré: baile, baile, más baile, mujeres, cuerpos, mujeres, flirteos, miradas furtivas, miradas atrevidas… muy rica noche.
Me gustaría poder haber captado y aprendido de memoria cada rostro femenino lesbiano… su identidad… imposible… las identidades son múltiples, los sabemos. Aún así, creo que lo más grande fue sentir ese aire de pertenencia, ser igual que las que estaban ahí sin necesidad de conocer cada dato básico, sólo un cruce de mirada, la marcha limpia, apareciendo simples, sin mayor glamour, sin mayor pretensión que ser. Sólo el amor emanado del abrazo eterno de unos instantes, de los besos en que se pierden por un momento “formando una revolución”, del beso de amor con ese toque de certeza de haber encontrado a la correcta… con ese beso de amor y la certeza de que no hay nada más correcto que amar a la correcta.
Laura Cruzher
Guadalajara, Jal., Méx.
30/marzo/09
30 marzo 2009
Crónica de un dictamen más o de un ataque simbólico a las que se quiere dominar
Ayer jueves por la tarde del 26 de marzo de 2009, en la sesión extraordinaria del Congreso de Jalisco, poco después de que dieran las 5 de la tarde, fue aprobado el decreto de la Comisión de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y Reglamentos que reforma y adiciona el artículo 4º de la Constitución Política del Estado de Jalisco y el artículo 228 del Código Penal para el Estado de Jalisco.
Dicha reforma plantea “proteger la vida desde la concepción” y castigar a quien no siga este mandato en cualquier circunstancia, sea embarazo forzado por violación, el peligro a la vida de la madre o la malformación del feto (aunque en el decreto diga que aún está permitido en estas circunstancias, nada está por encima de la Constitución legalmente). Desde ayer por la tarde, en Jalisco, a cualquier mujer que tenga un aborto será una criminal.
La entrada a civiles a las sesión del congreso estuvo reservada a grupos que apoyaban la iniciativa también conocida como Ley Antiaborto, creada por la agrupación Mexicanos por la vida de Todos que está formada por grupos del Partido Acción Nacional, religiosos, entre los que se cuenta al cardenal de Jalisco y la luz del mundo, así como civiles y estudiantes de colegios particulares.
Fue mínima la asistencia de personas que se manifestaran en contra de la ley antiaborto, mínima y fácilmente minada por la asistencia agresiva de hombres mayoritariamente y adolescentes masculinos que portaban uniforme escolar quienes además de gritar su consigna “sí a la vida” agredían con adjetivos negativos como “gordas” y “asesinas” a las mujeres que por su parte abogan por un “sí a la vida y al derecho a decidir sobre mi cuerpo”.
Las mujeres de grupos feministas contra la iniciativa que abordamos hoy, tomaron por unos minutos un tramo de la calle Hidalgo; ante este hecho representantes del Partido Socialdemócrata que hasta ese momento estuvieron ahí también manifestándose en contra de la iniciativa abandonaron el lugar alegando que sus manifestaciones “siempre han sido pacíficas”, tomar la calle “lo consideraban como un acto agresivo” y que por tanto se retiraban porque no querían ser ligados o relacionados a los grupos feministas.
En el interior del recinto del Congreso, en la discusión en lo general del dictamen de la “ley antiaborto” se esbozaron los discursos ideológicos de los partidos. El primero en hablar fue el diputado por el PRD Enrique Alfaro cuyos principales argumentos expresaron el cómo hasta este momento el PAN y los conservadores han estado incurriendo en un falso debate sobre estar a favor o en contra de la vida: No se podía dar un debate más falso que pretender hacer creer que existen seres humanos a favor de la vida y otros en contra de la propia vida, cuando estamos precisamente utilizando los instrumentos que nos ha dado la civilización para ponernos de acuerdo, como es este parlamento… y anunció el retiro de su fracción del recinto para no votar por una iniciativa en la que no se había tomado en cuenta la opinión de todas las mujeres ni la de cada una de las organizaciones de la sociedad.
Ocho diputados oradores más se manifestaron a favor de la iniciativa, panistas en su mayoría, esbozaron discursos asentados en doctrina, esencia y mística panista, aduciendo también un punto de vista “científico” sustentado por científicos como Jesús Cumate, Fabio Salamanca [que] han comentado este concepto [de] que la vida inicia desde el momento de la fecundación… En el momento en que el óvulo y el espermatozoide se unen es cuando la información genética es recogida dentro del huevo fertilizado y la información queda escrita en un tipo de cinta a la que llamamos ADN, entonces, señores, comienza la vida, de un nuevo ser humano con sus 46 cromosomas, a partir de ese momento se determina el color de los ojos y de la piel así como otras características físicas… Y notemos pues cómo hablan de “el concepto de que la vida inicia” o cuando la “información genética es recogida en un tipo de cinta” como su mayor argumento científico de “vida”.
A este tipo de argumentos le siguieron algunos más de tipo sentimental: Hay días en la vida de uno, son de esos días que te llenan de orgullo… el lunes pasado… mi esposa me informó que está embarazada… a partir de ahí subir a esta tribuna para mí era muy importante… subirme a esta tribuna a decirle a alguien que cree que cuando llego a mi casa y trato de hablar con mi hijo… a alguien que me diga que no le estoy hablando a nadie… llego y platico con mi hijo… o mi hija… y alguien me dice que ahí no hay vida… está mintiendo. Otra vez una creencia religiosa de la existencia del alma.
No entraré más en este asunto, pues sobre el asunto de ¿la vida desde cuando?, no se esbozan siempre más que discursos morales y de creencia religiosa. Los hechos, lo sabemos, son que las mujeres abortan, diga la iglesia que se condenan o no; que las mujeres son violadas, que muchos niños viven en la calle, son abandonados o crecen en entornos disfuncionales; el hecho de que es el cuerpo de la mujer la única realmente involucrada en la formación de lo que será una persona al nacer y por tanto la principal que debería determinar y juzgar sobre ese hecho, es indiscutible.
No obstante, sólo a dos activistas, Ángela García y Adela Jiménez, con estos datos en su conciencia, se les permitió la entrada al recinto. Increparon durante todo este acto de dictaminación a los diputados que esbozaron discursos pseudo poéticos y moralinos sobre “el derecho a la vida”. Advertidas, las dos mujeres integrantes de Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem), varías veces por el presidente de la mesa directiva, Samuel Romero Valle, de que de no terminar con sus “interrupciones” a los oradores serían desalojadas por la fuerza pública, llegó la votación.
No se discutió ni se habló en ningún momento por parte del presidente de la mesa directiva, nada respecto a los gritos de los que apoyaban la ley, quienes además de repartir rosarios, folletos y demás mercancía rezaban el rosario (Según testimonio de Ángela García del Cladem), imagino, con la plegaria de que se aprobara la ley que por supuesto el PAN ya había negociado con el PRI y acomodado con un estrechamiento de términos en su proceso legislativo.
Me da tanta tristeza ver a dos mujeres que, gracias a sus madres, están hoy aquí manifestándose en contra de la vida”, fueron las palabras, desde la tribuna legislativa, del diputado panista Felipe de Jesús Pulido. Las palabras produjeron la reacción de las activistas. Angela García expresó: “¡por un voto no se vende la vida de las mujeres!”. (La Jornada Jalisco, 27 de marzo de 2009).
En reacción a esto, Samuel Romero Valle ordenó a los cuerpos de seguridad que sacaran del recinto a las dos activistas, dos mujeres de seguridad (según testimonio de uno de los asesores de la Dip. Gloria Rojas) se abalanzaron hacia las mujeres y detrás de ellas más agentes de seguridad. Ante esto, dos de las diputadas, Gloria Rojas y Verónica Martínez, ambas priistas, rodearon con sus cuerpos a las mujeres para evitar que las lastimaran, una voz adujo el fuero constitucional que tienen las dos diputadas, lo que significaba que los cuerpos de seguridad no podían tocarlas y por tanto tampoco a las dos mujeres a las que protegían, que no fueron sacadas a la fuerza sino que salieron en vista de la situación tan agresiva que estaba sucediéndose.
La votación estaba efectuándose en ese momento por lo que las dos diputadas no pudieron votar, quedando su voto en sentido de abstención.
La iniciativa fue aprobada con 32 votos a favor y dos abstenciones por mayoría absoluta.
Afuera del congreso aún esperábamos algunas personas a las que no se nos permitió pasar, para saber la resolución de la iniciativa. Se pudo observar al titular de la iniciativa, Daniel Gallegos saliendo del congreso, contento, realizando una llamada y anunciando que estaba aprobada. Segundos después la diputada Gloria Rojas salía alterada y con prisa para abordar un carro. Por fin salieron Ángela y Adela, alteradas también y al punto del llanto, impresionadas por los hechos que acababan de suceder. Ángela corroboró lo sucedido dentro del recinto legislativo y apuntado líneas arriba.
Después de eso las activistas se retiraron, los diputados salieron de a poco.
Sé que el sentimiento que a continuación me invadió fue compartido por las mujeres que estábamos ahí. Un sentimiento de derrota, de desilusión… de tristeza y sobre todo frustración; de la soledad, de la ausencia de interés de otras mujeres a las que se les está afectando su condición.
Queda hasta el momento un trago amargo, impotencia por mirar que son esas mismas estructuras, aquellas que se jactan de civilizadas, de estar al servicio del bienestar del pueblo, son las que imponen medidas por fanatismo e ideología. Y la pregunta constante ¿con qué seguirá ahora el estado autoritario del PAN para minar la estabilidad, la confianza de la gente que intentamos vivir día a día? ¿En manos de quién estamos y estaremos después?
Sí, es cierto, tal vez pueda tildárseme de exagerada, dramática; de que la vida y la cotidianidad, el estado, lo hacen, lo sostienen cada una de las personas que de veras trabajan allá afuera, no los gobiernos ni los partidos.
En términos más inmediatos se me dirá que la iniciativa será tumbada por anticonstitucional y por violar varios tratados internacionales en cuestión de derechos reproductivos y de la mujer. Pero dudo mucho que eso ocurra mientras estemos en manos del actual gobierno aquí en Jalisco y mientras la gente de Jalisco siga atrapado en la desilusión, en la apatía, en los “a mí no me interesa la política”, “para que me preocupo si de todos modos el gobierno hace lo que quiere”.
La política es la vida misma, emana del ser humano y maneja al ser humano. Se me tildará de dramática y exagerada, pero estoy segura que en algún momento de sus vidas han mirado esos ojos cristalinos de la desilusión y la frustración, de la derrota… en algún momento han visto o verán las pieles quemadas por el sol, esa piel marcada por el paso del tiempo y por el trabajo, en marchas, marcadas por el cansancio de gritar sin ser escuchadas.
En algún momento han de escuchar junto al suyo, el nudo en la garganta de quien grita cada vez más débil y cada vez más sola. En algún momento sentirás la necesidad de ir codo a codo, aunque no grites, aunque no cambies nada radicalmente, sentirás la necesidad de mostrarte y de intentar cambiar de la realidad lo que no te hace feliz.
Mientras eso sucede, yo por ahora les dejo de tarea esta humilde crónica que sentí necesidad de compartir.
Tal vez la aprobación de esta iniciativa no marque nefastamente el bienestar de las mujeres, tal vez… pero aún así, por qué entonces este malestar, esta incomodidad de sentir que algo se cierne sobre nosotras, algo sin presencia física (a menos que sea un “piropo”, un manoseo en la calle o en el peor de los casos una violación sexual) pero que igual nos asfixia la mayor parte del tiempo… Se los dejo de tarea.
Laura Cruz
Guadalajara, 27 de marzo de 2009
Dicha reforma plantea “proteger la vida desde la concepción” y castigar a quien no siga este mandato en cualquier circunstancia, sea embarazo forzado por violación, el peligro a la vida de la madre o la malformación del feto (aunque en el decreto diga que aún está permitido en estas circunstancias, nada está por encima de la Constitución legalmente). Desde ayer por la tarde, en Jalisco, a cualquier mujer que tenga un aborto será una criminal.
La entrada a civiles a las sesión del congreso estuvo reservada a grupos que apoyaban la iniciativa también conocida como Ley Antiaborto, creada por la agrupación Mexicanos por la vida de Todos que está formada por grupos del Partido Acción Nacional, religiosos, entre los que se cuenta al cardenal de Jalisco y la luz del mundo, así como civiles y estudiantes de colegios particulares.
Fue mínima la asistencia de personas que se manifestaran en contra de la ley antiaborto, mínima y fácilmente minada por la asistencia agresiva de hombres mayoritariamente y adolescentes masculinos que portaban uniforme escolar quienes además de gritar su consigna “sí a la vida” agredían con adjetivos negativos como “gordas” y “asesinas” a las mujeres que por su parte abogan por un “sí a la vida y al derecho a decidir sobre mi cuerpo”.
Las mujeres de grupos feministas contra la iniciativa que abordamos hoy, tomaron por unos minutos un tramo de la calle Hidalgo; ante este hecho representantes del Partido Socialdemócrata que hasta ese momento estuvieron ahí también manifestándose en contra de la iniciativa abandonaron el lugar alegando que sus manifestaciones “siempre han sido pacíficas”, tomar la calle “lo consideraban como un acto agresivo” y que por tanto se retiraban porque no querían ser ligados o relacionados a los grupos feministas.
En el interior del recinto del Congreso, en la discusión en lo general del dictamen de la “ley antiaborto” se esbozaron los discursos ideológicos de los partidos. El primero en hablar fue el diputado por el PRD Enrique Alfaro cuyos principales argumentos expresaron el cómo hasta este momento el PAN y los conservadores han estado incurriendo en un falso debate sobre estar a favor o en contra de la vida: No se podía dar un debate más falso que pretender hacer creer que existen seres humanos a favor de la vida y otros en contra de la propia vida, cuando estamos precisamente utilizando los instrumentos que nos ha dado la civilización para ponernos de acuerdo, como es este parlamento… y anunció el retiro de su fracción del recinto para no votar por una iniciativa en la que no se había tomado en cuenta la opinión de todas las mujeres ni la de cada una de las organizaciones de la sociedad.
Ocho diputados oradores más se manifestaron a favor de la iniciativa, panistas en su mayoría, esbozaron discursos asentados en doctrina, esencia y mística panista, aduciendo también un punto de vista “científico” sustentado por científicos como Jesús Cumate, Fabio Salamanca [que] han comentado este concepto [de] que la vida inicia desde el momento de la fecundación… En el momento en que el óvulo y el espermatozoide se unen es cuando la información genética es recogida dentro del huevo fertilizado y la información queda escrita en un tipo de cinta a la que llamamos ADN, entonces, señores, comienza la vida, de un nuevo ser humano con sus 46 cromosomas, a partir de ese momento se determina el color de los ojos y de la piel así como otras características físicas… Y notemos pues cómo hablan de “el concepto de que la vida inicia” o cuando la “información genética es recogida en un tipo de cinta” como su mayor argumento científico de “vida”.
A este tipo de argumentos le siguieron algunos más de tipo sentimental: Hay días en la vida de uno, son de esos días que te llenan de orgullo… el lunes pasado… mi esposa me informó que está embarazada… a partir de ahí subir a esta tribuna para mí era muy importante… subirme a esta tribuna a decirle a alguien que cree que cuando llego a mi casa y trato de hablar con mi hijo… a alguien que me diga que no le estoy hablando a nadie… llego y platico con mi hijo… o mi hija… y alguien me dice que ahí no hay vida… está mintiendo. Otra vez una creencia religiosa de la existencia del alma.
No entraré más en este asunto, pues sobre el asunto de ¿la vida desde cuando?, no se esbozan siempre más que discursos morales y de creencia religiosa. Los hechos, lo sabemos, son que las mujeres abortan, diga la iglesia que se condenan o no; que las mujeres son violadas, que muchos niños viven en la calle, son abandonados o crecen en entornos disfuncionales; el hecho de que es el cuerpo de la mujer la única realmente involucrada en la formación de lo que será una persona al nacer y por tanto la principal que debería determinar y juzgar sobre ese hecho, es indiscutible.
No obstante, sólo a dos activistas, Ángela García y Adela Jiménez, con estos datos en su conciencia, se les permitió la entrada al recinto. Increparon durante todo este acto de dictaminación a los diputados que esbozaron discursos pseudo poéticos y moralinos sobre “el derecho a la vida”. Advertidas, las dos mujeres integrantes de Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem), varías veces por el presidente de la mesa directiva, Samuel Romero Valle, de que de no terminar con sus “interrupciones” a los oradores serían desalojadas por la fuerza pública, llegó la votación.
No se discutió ni se habló en ningún momento por parte del presidente de la mesa directiva, nada respecto a los gritos de los que apoyaban la ley, quienes además de repartir rosarios, folletos y demás mercancía rezaban el rosario (Según testimonio de Ángela García del Cladem), imagino, con la plegaria de que se aprobara la ley que por supuesto el PAN ya había negociado con el PRI y acomodado con un estrechamiento de términos en su proceso legislativo.
Me da tanta tristeza ver a dos mujeres que, gracias a sus madres, están hoy aquí manifestándose en contra de la vida”, fueron las palabras, desde la tribuna legislativa, del diputado panista Felipe de Jesús Pulido. Las palabras produjeron la reacción de las activistas. Angela García expresó: “¡por un voto no se vende la vida de las mujeres!”. (La Jornada Jalisco, 27 de marzo de 2009).
En reacción a esto, Samuel Romero Valle ordenó a los cuerpos de seguridad que sacaran del recinto a las dos activistas, dos mujeres de seguridad (según testimonio de uno de los asesores de la Dip. Gloria Rojas) se abalanzaron hacia las mujeres y detrás de ellas más agentes de seguridad. Ante esto, dos de las diputadas, Gloria Rojas y Verónica Martínez, ambas priistas, rodearon con sus cuerpos a las mujeres para evitar que las lastimaran, una voz adujo el fuero constitucional que tienen las dos diputadas, lo que significaba que los cuerpos de seguridad no podían tocarlas y por tanto tampoco a las dos mujeres a las que protegían, que no fueron sacadas a la fuerza sino que salieron en vista de la situación tan agresiva que estaba sucediéndose.
La votación estaba efectuándose en ese momento por lo que las dos diputadas no pudieron votar, quedando su voto en sentido de abstención.
La iniciativa fue aprobada con 32 votos a favor y dos abstenciones por mayoría absoluta.
Afuera del congreso aún esperábamos algunas personas a las que no se nos permitió pasar, para saber la resolución de la iniciativa. Se pudo observar al titular de la iniciativa, Daniel Gallegos saliendo del congreso, contento, realizando una llamada y anunciando que estaba aprobada. Segundos después la diputada Gloria Rojas salía alterada y con prisa para abordar un carro. Por fin salieron Ángela y Adela, alteradas también y al punto del llanto, impresionadas por los hechos que acababan de suceder. Ángela corroboró lo sucedido dentro del recinto legislativo y apuntado líneas arriba.
Después de eso las activistas se retiraron, los diputados salieron de a poco.
Sé que el sentimiento que a continuación me invadió fue compartido por las mujeres que estábamos ahí. Un sentimiento de derrota, de desilusión… de tristeza y sobre todo frustración; de la soledad, de la ausencia de interés de otras mujeres a las que se les está afectando su condición.
Queda hasta el momento un trago amargo, impotencia por mirar que son esas mismas estructuras, aquellas que se jactan de civilizadas, de estar al servicio del bienestar del pueblo, son las que imponen medidas por fanatismo e ideología. Y la pregunta constante ¿con qué seguirá ahora el estado autoritario del PAN para minar la estabilidad, la confianza de la gente que intentamos vivir día a día? ¿En manos de quién estamos y estaremos después?
Sí, es cierto, tal vez pueda tildárseme de exagerada, dramática; de que la vida y la cotidianidad, el estado, lo hacen, lo sostienen cada una de las personas que de veras trabajan allá afuera, no los gobiernos ni los partidos.
En términos más inmediatos se me dirá que la iniciativa será tumbada por anticonstitucional y por violar varios tratados internacionales en cuestión de derechos reproductivos y de la mujer. Pero dudo mucho que eso ocurra mientras estemos en manos del actual gobierno aquí en Jalisco y mientras la gente de Jalisco siga atrapado en la desilusión, en la apatía, en los “a mí no me interesa la política”, “para que me preocupo si de todos modos el gobierno hace lo que quiere”.
La política es la vida misma, emana del ser humano y maneja al ser humano. Se me tildará de dramática y exagerada, pero estoy segura que en algún momento de sus vidas han mirado esos ojos cristalinos de la desilusión y la frustración, de la derrota… en algún momento han visto o verán las pieles quemadas por el sol, esa piel marcada por el paso del tiempo y por el trabajo, en marchas, marcadas por el cansancio de gritar sin ser escuchadas.
En algún momento han de escuchar junto al suyo, el nudo en la garganta de quien grita cada vez más débil y cada vez más sola. En algún momento sentirás la necesidad de ir codo a codo, aunque no grites, aunque no cambies nada radicalmente, sentirás la necesidad de mostrarte y de intentar cambiar de la realidad lo que no te hace feliz.
Mientras eso sucede, yo por ahora les dejo de tarea esta humilde crónica que sentí necesidad de compartir.
Tal vez la aprobación de esta iniciativa no marque nefastamente el bienestar de las mujeres, tal vez… pero aún así, por qué entonces este malestar, esta incomodidad de sentir que algo se cierne sobre nosotras, algo sin presencia física (a menos que sea un “piropo”, un manoseo en la calle o en el peor de los casos una violación sexual) pero que igual nos asfixia la mayor parte del tiempo… Se los dejo de tarea.
Laura Cruz
Guadalajara, 27 de marzo de 2009
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23 enero 2009
23 diciembre 2008
.::FELICES FIESTAS. Y un muy entrañable 2009!!!

En este 2008 que termina
solo los recuerdos nos dirán lo que ha sido...
Para este 2009 que se aproxima
construye el camino y la dirección de lo que quieras sea recordado, no solo deseado...
si no haciendo que las cosas pasen como quieras que sucedan.
La imagen guarda el registro de la memoria...
Ojo de mosca te decea FELICES FIESTAS y un muy entrañable 2009!!!
Atte:
STTAF ojo de mosca
Ojo de Mosca
Gestión y Difusión Artística
Belén 325
Col. Centro
CP. 44100
19 diciembre 2008
.::La gran guerra y la crisis de valores
Vicente Aliaga Col. Arte hoy. Arte y cuestiones de género. Una travesía del siglo XX Ed. Nerea. San Sebastian (Guipúzcoa), 2007, Pág. 118
LA GRAN GUERRA Y LA CRISIS DE VALORES
El estallido de la I Guerra Mundial tuvo enormes consecuencias en las relaciones entre los sexos. Alejados los varones en el frente de batalla, algunas mujeres ocuparon puestos de trabajo que quedaron vacantes. Este contacto con el ámbito laboral les permitió saborear, de alguna manera, las mieles de la independencia económica.
1918 es un año cargado de simbolismo. Las secuelas psíquicas que dejó la guerra, tanto en la Alemania derrotada como en las naciones victoriosas, son de amplio calado. Por un lado, está el resentimiento dirigido contra los vencedores (no se puede olvidar que en el tratado de Versalles Alemania quedó humillada en múltiples aspectos), que también padecieron quienes no combatieron en la guerra. Como afirma María Tatar en Lustmord. Sexual Murder in Weimar Germany (1995), la subjetividad masculina quedó dañada por la derrota militar y por la percepción de que el cuerpo como entidad aparecía en su máxima vulnerabilidad, fragmentado y herido. Un golpe duro para la invencible hombría.
Las mujeres que habían escapado del fragor de la batalla y que se habían incorporado al ámbito laboral, además de hacerse visibles en el espacio público exigiendo igualdad de derechos (piénsese que en Alemania, por ejemplo, no pudieron asistir a actos políticos o afiliarse a partidos hasta 1908), fueron percibidas por muchos hombres como una amenaza al poder social y económico que éstos habían capitaneado, así como al statu quo existente.
La reacción defensiva contra la mujer y los valores de género a ella asociados sirvió de caldo de cultivo para la aparición de un conjunto de imágenes y representaciones violentas. Me refiero a una serie de pinturas, dibujos y acuarelas de Otto Dix y George Grosz que insisten en mostrar cuerpos de mujeres violados y salvajemente desmembrados.
Si bien antes de la guerra o en los primeros avatares de la misma una pléyade de intelectuales y de artistas celebraron entusiasmados los conflictos bélicos, hasta el punto de llegar a alistarse (Boccioni, Léger, Kokoschka, Beckmann, Dix, Marinetti...), la experiencia misma del campo de batalla generó todo tipo de traumas. La exaltación inicial iba acompañada a menudo de un rechazo a lo femenino, considerado falto de energía y blando (especialmente relevante el brío masculinista de Wyndham Lewis y los vorticistas). La idealización de la guerra suponía una vía mediante la cual limpiar y traer higiene al mundo, pero pronto esa visión se transmutó en dolor. Convalecientes de sus heridas, algunos de estos artistas-soldado ofrecieron el rostro deshumanizador de la contienda. Sin embargo, a la hora de representar a la mujer (por lo general, ausente o retratada como ángel reparador, enfermera o madre), ésta aparecía encarnada en el cuerpo sugerente, viscoso y repugnante a la vez, de una furcia. En la Alemania de posguerra, la prostituta era una aparición nocturna, un fantasma enflaquecido, vinculada a la transmisión de enfermedades venereas. En relativo descargo de artistas como Otto Dix, que se ensañaron en representar a la mujer en su papel de víctima, es preciso añadir que los varones tampoco salían bien parados (suicidas, orondos empresarios, viejos verdes al borde de la muerte...), aunque, eso sí, la diversidad de papeles y cometidos que desempeñaban era mucho mayor. La crisis económica por la que pasaba Alemania y otros países vino también acompañada de una histeria colectiva azuzada por la presencia de asesinos en serie, de cuyos crímenes se nutría la prensa de la época. La fascinación por estos asesinos condujo a pensar que, en cierto modo, se les condonaba su brutal violencia, que era fruto, según muchos psiquiatras, de haber convivido con unas madres posesivas y castradoras. De ellas se vengarían después ensañandose en los cuerpos y los órganos genitales y reproductivos de sus víctimas. De alguna manera, el hecho de que las víctimas fuesen en su mayoría niñas y mujeres (también hubo varones homosexuales) ha permitido avalar la lectura de que se trataba de un castigo contra la creciente rebeldía de lo que todavía no se percibía, paradójicamente, como es sexo débil, o contra la visibilidad de los diferentes. Se ha escrito mucha literatura y se ha realizado mucho cine fermentando el imaginario colectivo en relación con los asaltantes sexuales como Jack El Destripador, en Londres; Peter Kürten, El Vampiro de Dusseldorf, o Albert DeSalvo, El Estrangulador de Boston. Por otro lado, en el reverso de la moneda, la representación de mujeres fuertes se había centrado en las féminas castradoras de forma harto frecuente en el arte y la literatura de finales del siglo XIX y principios del XX.
La proliferación de imágenes de Eva, Circe, Clitemnestra, Medusa, Judith, Salomé, esto es, de una serie de personajes bíblicos y procedentes de la mitología clásica o de anónimas femmes fatales ninfómanas empedernidas o esperpentos diabólicos, había sido desempolvada en la pintura realizada por hombres (Félicien Rops, Franz von Stuck, Fernand Khnopff, Edvard Munch...) Pero no se hizo con la intención de rescatar célebres figuras femeninas, sino, entre otros propósitos, como una estrategia de autodefensa ante la sexualidad y la pujanza femeninas presentadas injustamente como homicidas. Grosso modo, no había término medio ni sutilezas: la mujer pasaba de ser madre y ama de casa a puta y asesina.
atte: Yolliztli on line...
LA GRAN GUERRA Y LA CRISIS DE VALORES
El estallido de la I Guerra Mundial tuvo enormes consecuencias en las relaciones entre los sexos. Alejados los varones en el frente de batalla, algunas mujeres ocuparon puestos de trabajo que quedaron vacantes. Este contacto con el ámbito laboral les permitió saborear, de alguna manera, las mieles de la independencia económica.
1918 es un año cargado de simbolismo. Las secuelas psíquicas que dejó la guerra, tanto en la Alemania derrotada como en las naciones victoriosas, son de amplio calado. Por un lado, está el resentimiento dirigido contra los vencedores (no se puede olvidar que en el tratado de Versalles Alemania quedó humillada en múltiples aspectos), que también padecieron quienes no combatieron en la guerra. Como afirma María Tatar en Lustmord. Sexual Murder in Weimar Germany (1995), la subjetividad masculina quedó dañada por la derrota militar y por la percepción de que el cuerpo como entidad aparecía en su máxima vulnerabilidad, fragmentado y herido. Un golpe duro para la invencible hombría.
Las mujeres que habían escapado del fragor de la batalla y que se habían incorporado al ámbito laboral, además de hacerse visibles en el espacio público exigiendo igualdad de derechos (piénsese que en Alemania, por ejemplo, no pudieron asistir a actos políticos o afiliarse a partidos hasta 1908), fueron percibidas por muchos hombres como una amenaza al poder social y económico que éstos habían capitaneado, así como al statu quo existente.
La reacción defensiva contra la mujer y los valores de género a ella asociados sirvió de caldo de cultivo para la aparición de un conjunto de imágenes y representaciones violentas. Me refiero a una serie de pinturas, dibujos y acuarelas de Otto Dix y George Grosz que insisten en mostrar cuerpos de mujeres violados y salvajemente desmembrados.
Si bien antes de la guerra o en los primeros avatares de la misma una pléyade de intelectuales y de artistas celebraron entusiasmados los conflictos bélicos, hasta el punto de llegar a alistarse (Boccioni, Léger, Kokoschka, Beckmann, Dix, Marinetti...), la experiencia misma del campo de batalla generó todo tipo de traumas. La exaltación inicial iba acompañada a menudo de un rechazo a lo femenino, considerado falto de energía y blando (especialmente relevante el brío masculinista de Wyndham Lewis y los vorticistas). La idealización de la guerra suponía una vía mediante la cual limpiar y traer higiene al mundo, pero pronto esa visión se transmutó en dolor. Convalecientes de sus heridas, algunos de estos artistas-soldado ofrecieron el rostro deshumanizador de la contienda. Sin embargo, a la hora de representar a la mujer (por lo general, ausente o retratada como ángel reparador, enfermera o madre), ésta aparecía encarnada en el cuerpo sugerente, viscoso y repugnante a la vez, de una furcia. En la Alemania de posguerra, la prostituta era una aparición nocturna, un fantasma enflaquecido, vinculada a la transmisión de enfermedades venereas. En relativo descargo de artistas como Otto Dix, que se ensañaron en representar a la mujer en su papel de víctima, es preciso añadir que los varones tampoco salían bien parados (suicidas, orondos empresarios, viejos verdes al borde de la muerte...), aunque, eso sí, la diversidad de papeles y cometidos que desempeñaban era mucho mayor. La crisis económica por la que pasaba Alemania y otros países vino también acompañada de una histeria colectiva azuzada por la presencia de asesinos en serie, de cuyos crímenes se nutría la prensa de la época. La fascinación por estos asesinos condujo a pensar que, en cierto modo, se les condonaba su brutal violencia, que era fruto, según muchos psiquiatras, de haber convivido con unas madres posesivas y castradoras. De ellas se vengarían después ensañandose en los cuerpos y los órganos genitales y reproductivos de sus víctimas. De alguna manera, el hecho de que las víctimas fuesen en su mayoría niñas y mujeres (también hubo varones homosexuales) ha permitido avalar la lectura de que se trataba de un castigo contra la creciente rebeldía de lo que todavía no se percibía, paradójicamente, como es sexo débil, o contra la visibilidad de los diferentes. Se ha escrito mucha literatura y se ha realizado mucho cine fermentando el imaginario colectivo en relación con los asaltantes sexuales como Jack El Destripador, en Londres; Peter Kürten, El Vampiro de Dusseldorf, o Albert DeSalvo, El Estrangulador de Boston. Por otro lado, en el reverso de la moneda, la representación de mujeres fuertes se había centrado en las féminas castradoras de forma harto frecuente en el arte y la literatura de finales del siglo XIX y principios del XX.
La proliferación de imágenes de Eva, Circe, Clitemnestra, Medusa, Judith, Salomé, esto es, de una serie de personajes bíblicos y procedentes de la mitología clásica o de anónimas femmes fatales ninfómanas empedernidas o esperpentos diabólicos, había sido desempolvada en la pintura realizada por hombres (Félicien Rops, Franz von Stuck, Fernand Khnopff, Edvard Munch...) Pero no se hizo con la intención de rescatar célebres figuras femeninas, sino, entre otros propósitos, como una estrategia de autodefensa ante la sexualidad y la pujanza femeninas presentadas injustamente como homicidas. Grosso modo, no había término medio ni sutilezas: la mujer pasaba de ser madre y ama de casa a puta y asesina.
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.::q' es eso de GENERO?
18 diciembre 2008
.::Las Sufragistas cuestionan la hegemonía del macho

Vicente Aliaga Col. Arte hoy. Arte y cuestiones de género. Una travesía del siglo XX Ed. Nerea. San Sebastian (Guipúzcoa), 2007, Pág. 118
EMERGE LA NUEVA MUJER LAS SUFRAGISTAS CUESTIONAN LA HEGEMONÍA DEL MACHO
La coraza del macho comenzó a agrietarse, aunque muy levemente, con la irrupción en el espacio público de las sufragistas.
Una de las imágenes que habrán impregnado la retina de muchos y habrán dejado huella es la famosa fotografía en que la británica Emmeline Pankhurst es zarandeada por la policía, apartándola a empellones para evitar que se manifestase a favor del derecho al sufragio. Nueva Zelanda, en 1893, fue el primer país que aceptó el voto para la mujer, que se vio obligada a radicalizar sus acciones -sabotajes, huelgas de hambre, incendios- para que fueran aceptadas las demandas de la Women's Social and Political Union.
La Francia de Simone de Beauvoir tuvo que esperar hasta 1945, Entre una y otra fecha, el derecho al voto femenino fue aprobado en los parlamentos, dándose paso de este modo a una nueva realidad social.
Según Julia Kristeva, el reto de la emancipación reflejó un deseo de formar parte de un tiempo histórico, lineal, vinculado con el Estado-Nación burgués y con las identidades políticas mayoritarias.
Esta época de campañas políticas a favor de la igualdad y de la participación apunta a un anhelo que persigue borrar las diferencias femeninas y abrazar el cuerpo de lo único y, por ende, masculino.
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