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17 noviembre 2009

Encuentro Fil 2009

Encuentro FIL 2009





Género, pobreza y migración
Ciudad Invitada: Los Ángeles, California
30 de noviembre y 1 de diciembre de 2009



Durante la década de los sesenta y setenta, se dieron pasos para asegurar algunas prestaciones sociales y reducir las desigualdades, sin embargo, cuatro décadas después los problemas son: desempleo, desigualdades y exclusión social.
La globalización que podría convertirse en una oportunidad, hoy se presenta como una amenaza ante un Estado que abandona cada vez más su papel de regulador del mercado. La precariedad laboral y desregulación del mismo, han obligado a implementar estrategias familiares, en donde las mujeres se incorporan al fenómeno de la migración como una salida a las múltiples crisis económicas que viven nuestros países.
En esta ocasión, nos interesa mirar a la migración desde la perspectiva de género, partiendo de que ésta, es una opción de las mujeres para mejorar sus niveles de ingreso y enviarlos a sus hogares y familias de origen, sin embargo, también puede reforzar estereotipos y la división sexual del trabajo, aunados a las dificultades para acceder a servicios de salud, educación o protección laboral, sobre todo, si se ven obstaculizadas por el idioma y el aislamiento, por ello, es importante mantener un enfoque que incluya los derechos humanos, la cultura y la igualdad.

30 de noviembre
Mesa 1
¿Tiene sexo la migración?
Ponentes:
Inauguración y Presentación del evento
Dra. Norma Chinchilla. Universidad del Sur de California, Long Beach.
Dra. Ivonne Vizcarra. UAEM
Dra. Patricia Arias. Universidad de Guadalajara
Dra. Ana María Tepichin. COLMEX
Modera: Ma. Candelaria Ochoa Avalos

1 de diciembre
Mesa 2
La migración ¿una alternativa contra la pobreza?


Dr. Enrique Ochoa. Universidad Estatal de California
Dr. Enrique Valencia. Universidad de Guadalajara
Mtra. Flérida Guzmán. FLACSO, México
Dra. Manuela Camus. Universidad de Guadalajara
Modera: Alejandra Hidalgo

Coordinan: Dra. Ma. Candelaria Ochoa Avalos y Mtro. Alfonso Hernández
Informes: Centro de Estudios de Género. Tel: 36132603
Correo:
coordgenero@csh.udg.mx


(No hay entrada a público en géneral esos días en la FIL porque son sólo para profesionales. Para obtener los boletos y gafette con el que se les permitirá el acceso, favor de acudir al CEG en Juan Manuel # 130. costo de c/ boleto 10 $)

15 julio 2009

.::AMPARO contra el blindaje al aborto.

Este es un mail q' llego a mi via Laura, se los dejo... es algo que tener en cuenta, mas alla de un tema manejado principalmente desde los confines de la moral tapatia, es algo que transtoca nuestras libertades individuales.

atte: Yolliztli

Saludos, les envió este artículo que apareció en La Jornada este día, porque creo que es una forma de defenderse contra el ataque que está haciendo el PAN y los grupos conservadores, reaccionarios y arbitrarios contra las mujeres.


Aquí les mando la forma en que hay que proceder para ampararse...

Saludos y porfa difundan este correo.

Laura Cruz





“Mujeres de Jalisco: urge actuar, interpongan su amparo contra el blindaje al aborto. Es fácil. Manden su nombre completo y edad a (la dirección electrónica) agenda.feminista.jalisco@hotmail.com Pongan: inscribir al amparo, en el asunto. Agenda feminista preparará el papeleo. Deben reunirse miles. El tema va más allá del aborto, el blindaje puede afectar acceso a anticonceptivos como el DIU y la píldora del día después. Pasen la voz”



Martes 14 de julio de 2009, en La Jornada Jalisco:
http://www.lajornadajalisco.com.mx/2009/07/14/index.php?section=politica&article=004n1pol


Si tienen “mala fama” y abortan, hasta 3 años de prisión

Se endurece el Código Penal estatal contra mujeres de “mala reputación”

JUAN CARLOS G. PARTIDA

Grupos feministas y ONG de Jalisco mantienen vivas sus manifestaciones para tratar de derrocar las reformas al artículo cuarto de la Constitución local y 228 del Código PenalGrupos feministas y ONG de Jalisco mantienen vivas sus manifestaciones para tratar de derrocar las reformas al artículo cuarto de la Constitución local y 228 del Código Penal Foto: ARTURO CAMPOS CEDILLO

Ante la publicación del decreto que reforma y adiciona el artículo cuarto de la Constitución Política del Estado de Jalisco y el 228 del Código Penal, para penalizar con mayor severidad a las mujeres que aborten si tienen “mala reputación”, grupos ciudadanos integran un frente común para buscar echar abajo la reforma y ampararse contra ella, utilizando sobre todo las redes sociales de Internet como una de sus principales herramientas para conformar una bloque que logre sumar el mayor número posible de personas.

“Mujeres de Jalisco: urge actuar, interpongan su amparo contra el blindaje al aborto. Es fácil. Manden su nombre completo y edad a (la dirección electrónica) agenda.feminista.jalisco@hotmail.com. Pongan: inscribir al amparo, en el asunto. Agenda feminista preparará el papeleo. Deben reunirse miles. El tema va más allá del aborto, el blindaje puede afectar acceso a anticonceptivos como el DIU y la píldora del día después. Pasen la voz”, dice un comunicado que aparece en distintos sitios de Facebook, una red social en Internet con miles de usuarios en la entidad.

De acuerdo con la organización Agenda Feminista, el recurso de amparo está previsto presentarse el 30 de julio próximo, cuando se tenga el mayor número posible de personas en apoyo de la moción. Las reformas se publicaron en el Periódico Oficial del Estado de Jalisco el pasado 2 de julio y existe un término de 30 días hábiles para interponer los amparos.

La reforma, un decreto del Congreso fijado con el número 22631/LVIII/09, reforma y adiciona el artículo cuarto de la Constitución Política del Estado de Jalisco y señala: “…El estado de Jalisco reconoce, protege y garantiza el derecho a la vida de todo ser humano, al sustentar expresamente que desde el momento de la fecundación entra bajo la protección de la ley y se le reputa como nacido para todos los efectos legales correspondientes, hasta su muerte natural”.

La reforma y adición en el artículo 228 del Código Penal para el Estado de Jalisco quedó así: “Se impondrán de cuatro meses a un año de prisión a la madre que, voluntariamente, procure el aborto o consiente en que otra persona le haga abortar con ese fin, si concurrieren las siguientes circunstancias: I) que no tenga mala fama; II) que haya logrado ocultar su embarazo; III) que éste sea fruto de una unión ilegítima, y IV) que el aborto se efectúe dentro de los primeros cinco meses del embarazo”.

“Faltando una de las circunstancias anteriores se le duplicará la pena, pero si faltaren dos o más, se podrá triplicar”, agrega la reforma, sin especificar qué es “mala fama” ni “unión ilegítima”, dejando abierta esta calificación al juez que eventualmente revise cada caso.

También la reforma al artículo 228 señala: “tratándose de las sanciones a que se refiere este artículo aplicables a la mujer que, voluntariamente, procure el aborto o consiente en que otra persona la haga abortar con ese fin, el juez queda facultado para sustituirlas por un tratamiento médico integral; bastará que lo solicite y ratifique la responsable; lo anterior, siempre y cuando no se presente reincidencia de su parte”.

Y concluye: “El tratamiento referido en este precepto será provisto por las instituciones de salud del estado y tendrá como objeto la atención integral de las consecuencias generadas con motivo de la práctica del aborto provocado, así como el de reafirmar los valores humanos por la maternidad, procurando el fortalecimiento de la familia”.

Tampoco se aclara a qué “valores humanos por la maternidad” se refiere, ni al tipo de “familia” al que se desea fortalecer.

19 diciembre 2008

.::La gran guerra y la crisis de valores

"Arte corresponsal en tiempos de..." Acuarela. Yolliztli Ruiz


Vicente Aliaga Col. Arte hoy. Arte y cuestiones de género. Una travesía del siglo XX Ed. Nerea. San Sebastian (Guipúzcoa), 2007, Pág. 118


LA GRAN GUERRA Y LA CRISIS DE VALORES


El estallido de la I Guerra Mundial tuvo enormes consecuencias en las relaciones entre los sexos. Alejados los varones en el frente de batalla, algunas mujeres ocuparon puestos de trabajo que quedaron vacantes. Este contacto con el ámbito laboral les permitió saborear, de alguna manera, las mieles de la independencia económica.

1918 es un año cargado de simbolismo. Las secuelas psíquicas que dejó la guerra, tanto en la Alemania derrotada como en las naciones victoriosas, son de amplio calado. Por un lado, está el resentimiento dirigido contra los vencedores (no se puede olvidar que en el tratado de Versalles Alemania quedó humillada en múltiples aspectos), que también padecieron quienes no combatieron en la guerra. Como afirma María Tatar en Lustmord. Sexual Murder in Weimar Germany (1995), la subjetividad masculina quedó dañada por la derrota militar y por la percepción de que el cuerpo como entidad aparecía en su máxima vulnerabilidad, fragmentado y herido. Un golpe duro para la invencible hombría.

Las mujeres que habían escapado del fragor de la batalla y que se habían incorporado al ámbito laboral, además de hacerse visibles en el espacio público exigiendo igualdad de derechos (piénsese que en Alemania, por ejemplo, no pudieron asistir a actos políticos o afiliarse a partidos hasta 1908), fueron percibidas por muchos hombres como una amenaza al poder social y económico que éstos habían capitaneado, así como al statu quo existente.

La reacción defensiva contra la mujer y los valores de género a ella asociados sirvió de caldo de cultivo para la aparición de un conjunto de imágenes y representaciones violentas. Me refiero a una serie de pinturas, dibujos y acuarelas de Otto Dix y George Grosz que insisten en mostrar cuerpos de mujeres violados y salvajemente desmembrados.

Si bien antes de la guerra o en los primeros avatares de la misma una pléyade de intelectuales y de artistas celebraron entusiasmados los conflictos bélicos, hasta el punto de llegar a alistarse (Boccioni, Léger, Kokoschka, Beckmann, Dix, Marinetti...), la experiencia misma del campo de batalla generó todo tipo de traumas. La exaltación inicial iba acompañada a menudo de un rechazo a lo femenino, considerado falto de energía y blando (especialmente relevante el brío masculinista de Wyndham Lewis y los vorticistas). La idealización de la guerra suponía una vía mediante la cual limpiar y traer higiene al mundo, pero pronto esa visión se transmutó en dolor. Convalecientes de sus heridas, algunos de estos artistas-soldado ofrecieron el rostro deshumanizador de la contienda. Sin embargo, a la hora de representar a la mujer (por lo general, ausente o retratada como ángel reparador, enfermera o madre), ésta aparecía encarnada en el cuerpo sugerente, viscoso y repugnante a la vez, de una furcia.
En la Alemania de posguerra, la prostituta era una aparición nocturna, un fantasma enflaquecido, vinculada a la transmisión de enfermedades venereas. En relativo descargo de artistas como Otto Dix, que se ensañaron en representar a la mujer en su papel de víctima, es preciso añadir que los varones tampoco salían bien parados (suicidas, orondos empresarios, viejos verdes al borde de la muerte...), aunque, eso sí, la diversidad de papeles y cometidos que desempeñaban era mucho mayor. La crisis económica por la que pasaba Alemania y otros países vino también acompañada de una histeria colectiva azuzada por la presencia de asesinos en serie, de cuyos crímenes se nutría la prensa de la época. La fascinación por estos asesinos condujo a pensar que, en cierto modo, se les condonaba su brutal violencia, que era fruto, según muchos psiquiatras, de haber convivido con unas madres posesivas y castradoras. De ellas se vengarían después ensañandose en los cuerpos y los órganos genitales y reproductivos de sus víctimas. De alguna manera, el hecho de que las víctimas fuesen en su mayoría niñas y mujeres (también hubo varones homosexuales) ha permitido avalar la lectura de que se trataba de un castigo contra la creciente rebeldía de lo que todavía no se percibía, paradójicamente, como es sexo débil, o contra la visibilidad de los diferentes. Se ha escrito mucha literatura y se ha realizado mucho cine fermentando el imaginario colectivo en relación con los asaltantes sexuales como Jack El Destripador, en Londres; Peter Kürten, El Vampiro de Dusseldorf, o Albert DeSalvo, El Estrangulador de Boston. Por otro lado, en el reverso de la moneda, la representación de mujeres fuertes se había centrado en las féminas castradoras de forma harto frecuente en el arte y la literatura de finales del siglo XIX y principios del XX.

La proliferación de imágenes de Eva, Circe, Clitemnestra, Medusa, Judith, Salomé, esto es, de una serie de personajes bíblicos y procedentes de la mitología clásica o de anónimas femmes fatales ninfómanas empedernidas o esperpentos diabólicos, había sido desempolvada en la pintura realizada por hombres (Félicien Rops, Franz von Stuck, Fernand Khnopff, Edvard Munch...) Pero no se hizo con la intención de rescatar célebres figuras femeninas, sino, entre otros propósitos, como una estrategia de autodefensa ante la sexualidad y la pujanza femeninas presentadas injustamente como homicidas. Grosso modo, no había término medio ni sutilezas: la mujer pasaba de ser madre y ama de casa a puta y asesina.


atte: Yolliztli on line...

18 diciembre 2008

.::Las Sufragistas cuestionan la hegemonía del macho


Vicente Aliaga Col. Arte hoy. Arte y cuestiones de género. Una travesía del siglo XX Ed. Nerea. San Sebastian (Guipúzcoa), 2007, Pág. 118

EMERGE LA NUEVA MUJER
LAS SUFRAGISTAS CUESTIONAN LA HEGEMONÍA DEL MACHO

La coraza del macho comenzó a agrietarse, aunque muy levemente, con la irrupción en el espacio público de las sufragistas.

Una de las imágenes que habrán impregnado la retina de muchos y habrán dejado huella es la famosa fotografía en que la británica Emmeline Pankhurst es zarandeada por la policía, apartándola a empellones para evitar que se manifestase a favor del derecho al sufragio.
Nueva Zelanda, en 1893, fue el primer país que aceptó el voto para la mujer, que se vio obligada a radicalizar sus acciones -sabotajes, huelgas de hambre, incendios- para que fueran aceptadas las demandas de la Women's Social and Political Union.

La Francia de Simone de Beauvoir tuvo que esperar hasta 1945, Entre una y otra fecha, el derecho al voto femenino fue aprobado en los parlamentos, dándose paso de este modo a una nueva realidad social.


Según Julia Kristeva, el reto de la emancipación reflejó un deseo de formar parte de un tiempo histórico, lineal, vinculado con el Estado-Nación burgués y con las identidades políticas mayoritarias.

Esta época de campañas políticas a favor de la igualdad y de la participación apunta a un anhelo que persigue borrar las diferencias femeninas y abrazar el cuerpo de lo único y, por ende, masculino.


Atte: Yolliztli on line

17 diciembre 2008

.::Feminidad, masculinidad y mascaradas

casiopea31. Yolliztli Ruiz. Acuarela

Vicente Aliaga
Col. Arte hoy. Arte y cuestiones de género. Una travesía del siglo XX
Ed. Nerea. San Sebastian (Guipúzcoa), 2007, Pág. 118


FEMINIDAD, MASCULINIDAD Y MASCARADAS

En este orden de cosas, han salido a flote las teorías sobre las mascaradas. Así, una autora cuyo pensamiento ha cobrado vigencia en los últimos años es Joan Riviére, que en 1929 publicó un ensayo titulado Womanliness as a Masquerade (La feminidad como mascarada). Esta psicoanalista venía a decir que el comportamiento social de la mujer variaba cuando competía en el espacio público y laboral con el hombre. Su determinación, empeño, arrojo y constancia eran percibidas por los hombres como rasgos de una masculinización de las mujeres; de ahí que éstas, traumatizadas psicológicamente por este tipo de reacciones de oprobio, acentuaban su feminidad mediante comportamientos considerados própios de las féminas. Es decir, se ponían la mascarada de la feminidad. En el fondo, Riviére propugnaba que se trataba de conductas cambiantes, forzadas por la presión social del varón, que nada tenían que ver con la condición sexual biológica de las mujeres.

Los valores de género a los que me refería antes influyen también en las distintas orientaciones y en las prácticas sexuales (en este sentido, es acaso casual que el coito vaginal se encumbre como el acto sexual por antonomasia, preferible a los demás y representado hasta la saciedad, por ejemplo en el cine, en detrimento de otros placeres como, verbigracia, el orgasmo clitoridiano?). Y es que existe una neta jerarquización de las mismas sobre la base de una cultura falócrata en la que predominan los roles activos y pasivos, siendo estos últimos relacionados errónea e interesadamente con lo femenino y, por ende, minusvalorados y denigrados. Por otro lado, no resulta conveniente olvidar la existencia de la misoginia, algo que los varones comparten más allá de sus preferencias sexuales, y que no es precisamente un mérito. La misoginia está todavía hoy insuficientemente combatida en las distintas áreas de intervención social, educativa y cultural.

Las mujeres están acostumbradas a autoanalizarse al menos desde los años sesenta, con la aparición del feminismo, alicaído tras la II Guerra Mundial, cuando el imperio del hombre guerrero había eclipsado las necesidades del otro sexo y la aspiración a la emancipación de la mujer. Y ese proceso de auscultación y de autoconocimiento les ha permitido conocer mejor su sexualidad, que había sido forjada a medida de los deseos del varón. En cambio, éste, cómodamente encaramado en la hegemonía de un discurso cerrado, autocomplaciente, masculinista, no se conoce a sí mismo y tampoco admite fallas y fisuras en su coraza de macho irredento. Esta impermeabilidad e impenetrabilidad acarrea conflictos internos; por ejemplo, la falta de exteriorización de las emociones, que ha castrado, y sigue haciéndolo, a muchos hombres.

Los varones están perdidos, se dice con un velo de comprensión y conmiseración, pero todavía no lo suficiente, asevero, pues es preciso que entren/entremos en crisis para poder componer nuevos valores de igualdad y de verdadero respeto a las diferencias. Sin embargo, al menos en ciertos ámbitos, se empiezan a palpar ciertos cambios en las actitudes masculinas. El varón se ha transformado en un objeto de deseo, accesible a la mujer y a los demás hombres. Pero es esta objetualización, de marcado signo materialista y consumista, signo de una verdadera igualdad? La duda permanece.


atte: Yolliztli on line

16 septiembre 2008

Teoria Queer. De la singularidad a la pluralidad y viceversa

(Fotografia tomada prestada del Myspace de Cocorosie)

Retomando la tarea d' escribir, encontré dentro del mundo binario de mi lap estos apuntes q' hacia rato no encontraba los cuales esbozan la idea por la cual este blog se llama Signals Queer.

TEORIA QUEER:


La palabra queer es un término derivado del ingles que significa en su forma mas simplista "raro", pero que durante mucho tiempo fue utilizado como eufemismo para referirse a los homosexuales.


Por los años 80s, derivado de las reivindicaciones sociales y aberturas ideológicas q' el feminismo trajo surge una teoría que viene a posibilitar la crítica a las identidades fijas y maniqueas sostenidas hasta entonces como norma o verdad irrevocable, y a conjuntar un discurso de género que competía a todo humano sobre la tierra.


Esta teoría de género fue denominada Teoría Queer. Esta afirma q' la orientación sexual y la identidad sexual o de género de las personas son el resultado de una construcción social y q', por lo tanto, no existen papeles sexuales esencial o biológicamente inscritos en la naturaleza humana, sino formas socialmente variables de desempeñar uno o varios papeles sexuales.
La Teoría Queer rechaza la clasificación de los individuos en categorías universales como "homosexual", "heterosexual", "hombre" o "mujer", sosteniendo q' éstas esconden un número enorme de variaciones culturales, ninguna de las cuales sería más fundamental o natural que las otras.

Contra el concepto clásico de género, q' hasta entonces se sostenía a capa y espada como verdad (hasta la fecha en algunas poblaciones) q' distinguía lo "normal" (straight) de lo "anómalo" (queer), la Teoría Queer afirma que todas las entidades sociales son igualmente anomalas, ya q' su pluralidad niega la norma, haciendo de la norma la diversidad y no solo un aspecto singular y unifocal.

Atte: Yolliztli Ruiz walking in the black mountain

02 abril 2008

Pero qué es eso del género?


Pero qué es eso del GÉNERO?

Acuñado a princípios de los años setenta en el contexto estadounidense, se trata de un concepto que facilitó a las mujeres separarse del discurso de que la verdad de la persona estribaba en su anatomía, en su sexo biológico.

Con el tiempo y especialmente tras el impacto de las teorías de Michel Foucault sobre la sexualidad, de los feminismos construccionistas y de la teoría queer, se afirma que no existe ninguna verdad y/o autenticidad absoluta en el individuo. Y que desde luego las personas no nacen hombres y mujeres, sino que se convierten en tales en el proceso de aprendizaje y de socialización, de lo que se infiere que la genética y la anatomía son realidades que no suponen un destino indefectible, ya que se pueden sufrir modificaciónes y cambios.

Joan W. Scott definió el género como un “elemento constitutivo de las relaciones sociales basado en las diferencias percibidas entre los sexos”. Diferencias que no son naturales, si no que obedecen a construcciones y paradigmas sociales; de ahi que sea importante establecer una línea divisoria entre género y sexo. Este segundo término tiene sus raíces en la biología y divide a la especie humana, en función de los genitales, en varones y mujeres. En cambio, género se usa para referirse al conjunto de valores, roles, comportamientos, actitudes y expectativas que cada cultura diseña y elabora adjudicandolos a varones y mujeres en función de haber nacido con un sexo u otro. De lo anterior se deduce la elaboración, a lo largo de los tiempos, de la feminidad y de la masculinidad como géneros antitéticos que no deben mezclarse. Así, a la primera se le asocian conceptos como los de dulzura, emoción, sentimiento, pasividad, entre un largo etcétera, y a la masculinidad, los de autoridad, disciplina, control, razón y demás. Es sabido que esta retahíla de valores no es neutral ni inocente, sino que se ha edificado mediante un sinfín de presiones y constreñimientos sociales, culturales, religiosos, médicos..., con los que se trata de impedir los que sí tiene lugar en la realidad más a menudo de los que la ortodoxia y la moralidad hegemónicas quisieran reconocer; es decir, que hay mujeres cuyo comportamiento y conductas podrían entrar de lleno en la definición convencional de masculinidad, y varones que se sienten más cómodos con los roles vinculados a la feminidad. Y también existe la variante en que valores y expresiones de ambas categorías confluyen en un mismo sujeto. Las combinaciones son muchas y muy diversas a pesar de la estricta regulación del proceso de socialización con que se adoctrina a los niños y niñas en todas y cada una de las esferas de la vida, desde la familia y la escuela hasta los medios de comunicación.

Por otro lado, está también el concepto de sexualidad, que se viene empleando para referirse a un conjunto de prácticas, a unas orientaciones (heterosexual, bisexual, homosexual), a unas formas de deseo y al sugerente territorio de las fantasías sexuales.

Y huelga decir en el orden establecido actual, trátese de países occidentales o de otros, impera el heteroxesismo, vocablo acuñado por Adrienne Rich.

Por dicho término, que a algunos desazona y enoja por sentirse aludidos, se entiende lo que es la evidencia misma: la conversión de la heterosexualidad en una orientación que excluye a las demás.

El culto y entronización alcanzados por la heterosexualidad es una obviedad dado su caracter omnipresente y apabullante. Únicamente las reivindicaciones de lesbianas y gays, al menos desde 1969, han permitido la creación de pequeños espacios en los que poder discrepar de la norma heterosexista.

En ese sentido, la aparición del pensamiento queer, hecho que tiene lugar a finales de los años ochenta, ha posibilitado tambi´én la crítica a las identidades fijas y unmayor acercamiento entre heterosexuales de ambos sexos, que difieren de lo establecido, y gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y transgénero.


Este documento fue extraido del libro: Arte y cuestiones de género de Vicente Aliaga, perteneciente a la colección Arte hoy. Ed. Nerea.

Atte: Yolliztli Ruiz